miércoles, 26 de octubre de 2011

Islamismo en Túnez

Tomado de la Edición Digital del Diario: El País

La victoria del partido islamista moderado En Nahda en las históricas elecciones de Túnez, primeras democráticas y libres en el país norteafricano, representa un hito en el mundo árabe, a falta de resultados definitivos. El civismo y entusiasmo mostrado por los votantes tras décadas de represión están llamados a ser el espejo en que se miren otros países de la región que se han desembarazado de sus tiranos o están en trance de conseguirlo.
Los comicios han destruido la idea simplista —y turística— de un laicismo mayoritario asentado en Túnez. El partido que necesariamente va a aglutinar la dispar coalición que escribirá una nueva Constitución —perseguido despiadadamente durante décadas por el derrocado Ben Ali— ha insistido durante los últimos meses, sobre todo su jefe, Rachid Ganuchi, 22 años en el exilio, en que protegerá los derechos de todos (también los conseguidos por las mujeres tunecinas) y defenderá las libertades.
La Asamblea Constituyente de 217 miembros que se reúna en unos días, fragmentada por la representación proporcional y la multitud de partidos concurrentes a las elecciones, deberá designar a un Gobierno que reemplace al interino actual o impulsar remedios para la alarmante crisis económica y el desempleo en Túnez. Pero, sobre todo, tendrá que organizar un Estado y una sociedad nuevos.
Al islamismo comedido de En Nahda, que según su líder quiere parecerse mucho más al que gobierna Turquía que a los Hermanos Musulmanes egipcios, le aguardan retos como perfilar las relaciones entre poder político e islam o señalar el rumbo de Túnez entre los árabes o respecto a Occidente. Y de hacerlo frente al escepticismo de muchos tunecinos, especialmente de su clase media, sobre las intenciones de Ganuchi o su capacidad para hacer buena su promesa preelectoral de poner en pie una “sociedad democrática y modélica en el mundo árabe”.