martes, 11 de septiembre de 2018

Radiografía de la inmigración y las solicitudes de asilo y refugio en Europa



La migración se ha convertido en uno de los fenómenos sociales más polémicos de la actualidad y en uno de los principales dolores de cabeza de la Unión Europea: las cifras muestran que su sociedad envejece y que necesita aumentar su población para mantener y aumentar su productividad, al tiempo que no está preparada para regular y recibir ordenadamente una migración volátil, muy vulnerable a los conflictos armados y a las crisis económicas de los países menos desarrollados. Caldo de cultivo para la xenofobia, que se beneficia del miedo y la desinformación. ¿Apoyan las cifras esta preocupación? ¿Son los inmigrantes y los refugiados un problema, o por el contrario una solución a desafíos como el envejecimiento de la población? 


El viejo continente enfrenta con preocupación el aumento de la población de inmigrantes y refugiados. La llegada -propiciada por el buen tiempo- de cientos de personas en patera o en embarcaciones de distintas ONG tras ser rescatadas en el Mediterráneo, ha generado un debate sobre cómo cumplir acuerdos y alcanzar los compromisos humanitarios adquiridos y al mismo tiempo, complacer a todos los socios comunitarios. 

Los países más afectados -que están en el mapa de las rutas migratorias más utilizadas- toman medidas que no siempre van de la mano de las directrices europeas. Italia se niega a recibir más inmigrantes; Hungría y Eslovaquia cierran sus fronteras; y en Alemania (el país de mayor número de inmigrantes y solicitantes de asilo) se manifiestan contra la llegada de extranjeros. Entretanto, desde Bruselas se baraja la posibilidad de crear centros de acogida para cribar a los refugiados de los inmigrantes económicos, aquellos que abandonan su país de origen huyendo de la pobreza. 

Las diferencias 

Inmigrantes y potenciales solicitantes de asilo se mezclan y llegan juntos a Europa. Ambos colectivos, si bien tienen en común la búsqueda de mejores condiciones de vida lejos de sus países de origen, se diferencian entre sí por el tratamiento legal que reciben. 

Los refugiados, al ser víctimas de persecución por raza, religión, nacionalidad, ideas políticas o por pertenecer a un determinado grupo social, están al amparo de la Protección Internacional, una figura que engloba al asilo y la protección subsidiaria (aquella otorgada a quienes no alcanzan a cumplir los requisitos para obtener el asilo pero que corren peligro en sus países de origen). 

"Los inmigrantes y los refugiados tienen un paraguas legislativo distinto: mientras los inmigrantes se rigen bajo la Ley de Extranjería, que reglamenta su estancia o residencia en España; los refugiados se amparan en la Ley de Asilo, que los protege y que, por ejemplo, incluye el artículo del Principio de No Devolución, la prohibición impuesta a los Estados por el Derecho Internacional de expulsar o devolver a una persona a un territorio donde su vida peligre", dice el abogado Marcelo Belgrano, coordinador de los Servicios de Extranjería y Asilo del Colegio de Abogados de Madrid.



Las cifras 

La cifra de la inmigración en la Unión Europea en 2017 aumentó un 4% con respecto al 2016, mientras que los solicitantes de asilo y refugio sumaron 735.000, disminuyendo un 43% con respecto a 2016. En España la cifra de inmigrantes provenientes de terceros países (no comunitarios) alcanza los 2.5 millones, un 0,1% más que en 2016, al tiempo que las solicitudes de asilo fueron un 97% más numerosas. 

Según las cifras de la Oficina Europea de Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en la Unión Europea -con unos 514 millones de habitantes- hay alrededor de 21.6 millones de inmigrantes procedentes de terceros países, un 4.2% de su población. 

A España -con una población de 46.659,30- según el Instituto Nacional de Estadística (INE) llegaron unos 532.482 inmigrantes en 2017, un 28% más que en 2016 (414.746). La comunidad venezolana es la que más ha aumentado: de 63.268 inmigrantes registrados en 2016, a 91.228 un año después, un 44% más. 

"La migración está influenciada por una combinación de factores económicos, medioambientales, políticos y sociales, tanto en el país de origen del inmigrante (efecto salida) como en el de acogida (efecto llamada). Históricamente, una relativa prosperidad económica y una estabilidad política en Europa producen un efecto llamada en los inmigrantes. Sin embargo, aunque las cifras aumenten, la inmigración por sí misma ciertamente no va frenar el envejecimiento de la población que experimentan ya muchas regiones de la UE", advierte Bruselas. 

El Estatuto de Refugiado 

En cuanto a los refugiados -un término que se acuña tras la Segunda Guerra Mundial, en la Convención de Ginebra de 1951- el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha destacado que la cifra actual de personas desplazadas de manera forzada -65.300,000- es la más elevada en décadas. 

Fue en 2015 cuando se recrudeció el conflicto sirio y fue ese mismo año cuando la fotografía del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi, de tres años de edad, a la orilla del mar en la playa turca de Bodrum, dio la vuelta al mundo. 

Fuente: CEAR

En la Unión Europea en 2014 hubo más de 626.960 peticiones de asilo, en 2015 se registraron alrededor de 1.322.845, 1.260.910 en 2016, y 712.235 solicitudes en 2017. 

El polémico Convenio de Dublín 

Según el Convenio de Dublín -un acuerdo firmado por los estados miembros de la UE- los nacionales de terceros países deben formalizar su solicitud de asilo en el país por el que ingresan. 

España también se ha visto afectada por la crisis de los refugiados, aunque las cifras siguen siendo bajas en comparación con Alemania, Italia, Francia o Reino Unido. 

Según los datos facilitados por el Ministerio del Interior, Dirección General de Política Interior, en 2014 hubo 5.958 peticiones de asilo, en 2015 se presentaron 14.908, en 2016 unas 16.542 y en 2017 se contabilizaron 31.715. Se prevé que se cierre el 2018 con unos 40.000 registros. 

En cuanto a las nacionalidades de los solicitantes de protección española, el primer puesto lo ocupa la venezolana, seguida por la siria y la colombiana. 

En 2015 las solicitudes venezolanas de asilo en España fueron de 590, en 2016 el número aumentó hasta las 4.154 peticiones. Y en 2017 la cifra alcanzó las 10.558 solicitudes. 

La segunda nacionalidad con más número de solicitudes fue la siria, con 5.723 peticiones. En 2016 descendieron a 3.064 y en 2017 se registraron 4.271. 

El tercer lugar lo ocupa la nacionalidad colombiana. A pesar de la firma del acuerdo de paz en septiembre de 2016 con la guerrilla de las FARC, los colombianos pasaron de 135 solicitudes en 2015, alrededor de 683 en 2016, y 2.529 solicitudes en 2017. 

En España las solicitudes de asilo se pueden realizar, ya sea en fronteras (aeropuertos, puertos y fronteras terrestres) y Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o en territorio (Oficina de Asilo y Refugio, comisarías provinciales de la Policía Nacional y Oficinas de Extranjería). En la última década más del 70% de las solicitudes (65.368, en total) se presentaron dentro del territorio español. 

Aprobadas y denegadas 

El proceso de admisión, valoración y toma de decisión del sistema de asilo y refugio español debería tomar seis meses, pero el aumento en las llegadas y la falta de recursos de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) -organismo central de resolución de solicitudes- hace que el plazo no se cumpla. 

"Los solicitantes de asilo acceden a una serie de derechos, que tienen vigencia desde el día en que oficializan la solicitud hasta el día en que ésta se resuelve. La mayor parte de las personas a las que se denegó el asilo ha pasado una media de dos años en España con autorización para residir y trabajar. Transcurridos seis meses desde la presentación de su solicitud, pudieron acceder al mercado laboral, además de participar en programas sociales, laborales y formativos", afirma un informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). 

Inexpulsables 

Por su parte, Dana García, abogada de SOS Racismo Madrid explica "la denegación de la petición de asilo, determina el retorno, la devolución, la expulsión, o la salida obligatoria de España. A partir de ese momento la persona debe reunir los requisitos para permanecer en el país bajo la Ley de Extranjería en situación de estancia o residencia". 

Las cifras de aprobación del Estatuto de Refugiado y de Protección Subsidiaria en España son bajas. En 2017 se concedieron tan solo 595 estatutos de refugiado y 4.080 reconocimientos de protección subsidiaria. El año anterior se aprobaron 355 estatutos de refugiado y 6.500 de protección subsidiaria. 

En los últimos ocho años, el número de órdenes de expulsión abierta por la administración ha sido de 390.342, datos obtenidos por el Portal de Transparencia. Las que finalmente se han llevado a cabo han sido 78.874, un 80% menos. 

"Hay muchos que permanecen en España en esta situación, y que aunque han recibido una orden de expulsión, no son expulsados o bien porque no hay acuerdos de repatriación, o porque no son reconocidos por ningún país, o porque corren peligro de muerte en sus países de origen. A estas personas se les conoce como los inexpulsables", concluye García. 



Artículo escrito por: Verónica Durán Castelló
Publicado en: Expansión

 

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