lunes, 27 de diciembre de 2010

"Mediación intercultural. Una propuesta para la formación"

AEP Desenvolupament Comunitari y Andalucía Acoge.
Mediación Intercultural. Una propuesta para la formación. 
Editorial Popular, Madrid, 2008,
4º edición (1º ed., 2001).

Mediación Intercultural. Una propuesta para la formación (en adelante, Mediación Intercultural) es una obra escrita desde la experiencia de profesionales comprometidos con los derechos de las personas de diferentes culturas. Publicada a principios de la década que ahora termina, sigue siendo una notable contribución al proceso de profesionalización de los mediadores y mediadoras interculturales, que se inscribe dentro de la tendencia general de la Mediación, en sus diferentes vertientes y aplicaciones, a convertirse en un campo profesional autónomo y cada vez más relevante en el diseño de las políticas sociales del siglo XXI.
Se trata de una obra promovida conjuntamente por dos instituciones cuya trayectoria les permite ofrecer una propuesta de formación, con fundamento en la experiencia acumulada y la reflexión contrastadas. AEP Desenvolupament Comunitari es el nombre de un equipo de personas, expertas en diferentes especialidades, que lleva a cabo servicios de investigación y desarrollo en el ámbito de las políticas sociales. La Federación Andalucía Acoge es una organización no gubernamental, presente en numerosas localidades del sur de España, que trabaja con población inmigrante, favoreciendo su integración y promoviendo la interculturalidad, “entendida ésta como la relación positiva de comunicación entre personas de diversas culturas que coexisten en un mismo marco geográfico”.

Autoría colectiva e intercultural
En la portada del libro se ha optado por destacar exclusivamente la autoría institucional, si bien en el interior se nos presenta al grupo de ocho personas que han colaborado en su redacción, cuyos nombres están dispuestos alfabéticamente. La colaboración institucional entre una entidad catalana y otra andaluza y la composición humana de este equipo es, son sí mismas, una apuesta por la colaboración entre personas de diferentes culturas, ya que sus miembros proceden de Cataluña, Andalucía, Marruecos y Colombia, todos ellos y ellas con una rica formación y experiencia de trabajo con distintos colectivos étnicos y nacionales.
Todo ello permite suponer que el objetivo es presentar la obra como producto de una autoría colectiva, en el que es más importante destacar el protagonismo colectivo, más que el de las personas concretas; y cuando se trata de hablar de éstas se ha tenido cuidado para no destacar a ninguna de ellas sobre las demás. De esta forma parece reforzarse la idea de que estamos ante un libro que transmite la sistematización de una experiencia colectiva y organizada, que trasciende a los autores materiales directos.
En cualquier caso, la Editorial Popular ha acertado al poner en circulación bajo su sello un excelente manual, a través del que los lectores pueden conocer, no sólo los fundamentos y principios básicos de esta nueva profesión, sino también el enfoque y método con los que diseñar eficazmente programas para la formación de mediadoras y mediadores interculturales, siendo este aspecto el que dota a la obra de mayor singularidad entre la literatura relacionada con este campo profesional. El libro puede ser leído con interés tanto por mediadores, como por otras personas vinculadas al ámbito de las políticas sociales y de la universidad.
Para hacer esta recensión he utilizado un ejemplar de la 4ª edición (2008) de Mediación Intercultural, lo que permite pensar que estamos ante un trabajo que ha tenido una buena acogida y que se ha mantenido en el mercado durante casi una década. Sin embargo, en los créditos del libro no acaba de estar clara la fecha de su primera edición, que cabe situar a finales del 2001, si tenemos en cuenta la fecha en que está firmado el prólogo. 

Agradecimientos, prólogo y presentación
Tras agradecer su colaboración a un nutrido elenco de personas e instituciones, el libro comienza prologado por Álvaro Gil Robles, en ese momento Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, el cual defiende que la inmigración no debe abordarse como un problema, sino como un fenómeno que hay que entender y ordenar con la complejidad que representa. Además, destaca una afirmación de los autores, con la que él se manifiesta de acuerdo y que al citarla subraya la integración como el objetivo principal de su trabajo:

“la integración supone siempre una gran disposición, tanto a afirmar y mantener la propia identidad, como a establecer relaciones e intercambios con los miembros de otros grupos. Hay, por tanto, una valoración positiva propia, aprecio y curiosidad por los otros, así como por los resultados de las relaciones de intercambio. A este tipo de apuesta por la interacción y la mezcla se le ha denominado como integradora” (2008: 13).

Para Gil Robles la integración no es posible en cualquier circunstancia, pues es necesario que sean erradicados factores de discriminación y marginación, alimentados por algunos sectores de las sociedades de acogida, pero también, a veces, por las propias autoridades que están al frente de dichas sociedades. La participación activa de la sociedad (autoridades, ONGs…), incluidos los inmigrantes, es necesaria para transformar esta realidad.
Tras el prólogo, sigue una presentación escrita por Margalit Cohen-Emerique, destacada psicopedagoga e impulsora de la formación para la mediación intercultural, cuyas contribuciones son puestas de relieve por los autores en varias partes del libro. Durante mucho tiempo se pensó que la adaptación tenía que venir sólo del lado de los inmigrantes, sin embargo Cohen-Emerique constata un aumento de la conciencia del esfuerzo que la sociedad receptora debe hacer para ajustarse a las especificidades de esos colectivos. Esfuerzo de ajuste -concepto clave para entender las prácticas mediadoras- que puede adoptar, según ella, diversas formas: 

“- preocuparse por acoger a estos colectivos y ayudarles a encontrar sus señas de identidad en el primer período de desarraigo; - facilitarles el acceso a los diferentes servicios públicos para que puedan disfrutar de los mismos en igualdad de derechos; - realizar programas en distintos ámbitos que respondan a sus necesidades específicas” (2008: 17).

Para facilitar ese proceso es necesario preparar a los agentes institucionales. En este punto, Cohen-Emerique presenta tres ideas claves para la formación de profesionales “autóctonos”: 
  • la descentración, para hacer emerger los marcos de referencia culturales de los profesionales y relativizarlos; 
  • descubrir el marco de referencia del otro, para encontrar sentido a sus demandas y conductas y ofrecerles respuestas adecuadas; y 
  • la negociación-mediación, en la fase de resolución de problemas que el profesional ha de ayudar a resolver mediante el diálogo y el acuerdo.
En torno a la mediación
Los contenidos de la obra se presentan, en adelante, agrupados en dos partes, una más general, la primera, en torno a la mediación intercultural y su encuadramiento profesional; y más específica, la segunda, centrada en el modelo pedagógico y la metodología para la formación de mediadores y mediadoras interculturales.
La primera parte se inicia con una presentación de las instituciones promotoras y de los antecedentes en la formación de mediadores interculturales. Desde la primavera de 1999 los equipos de formadores de mediadores interculturales de Andalucía Acoge y de Desenvolupament Comunitari celebraron talleres conjuntos para intercambiar experiencias, contrastar modelos y unificar contenidos, de todo lo cual surgió la propuesta pedagógica que se presenta en la segunda parte del libro.
A continuación, se expone el contexto social en el que se desarrollan las prácticas mediadoras, desglosado en varios aspectos: la realidad de la inmigración en Europa; las políticas de integración en España; la diversidad cultural, la diferencia sexual y la desigualdad social como tres dimensiones de una misma realidad; y la diversidad cultural con relación a las estrategias adaptativas del inmigrante.
El capítulo tercero está dedicado a las necesidades de las personas inmigradas y de la sociedad receptora, incluyendo, además, una reflexión sobre los límites de la denominada mediación natural, llevada a cabo más o menos espontáneamente por familiares y amigos de inmigrantes u otras personas implicadas en una relación de ayuda. Aunque reconocen su importancia y su utilidad, también señalan sus límites; como alternativa defienden el papel de la mediación formal, realizada por mediadores y mediadoras profesionales. 
Debo confesar que en este punto concreto me ha parecido poco acertada la manera en que se hace referencia a la mediación natural, en primer lugar por denominarla “natural” en oposición a la mediación formal o profesional (creo que este debate tiene mucha miga, aunque no sea este el lugar para desarrollarlo) y, en segundo lugar, por describirla en función de sus limitaciones, expresadas como carencia y no como potencialidad dentro de un planteamiento más global e integrador de los diferentes modos y con los diferentes agentes con los que es posible, y a menudo conveniente, plantear estrategias de mediación.
El cuarto y último capítulo de esta primera parte está dedicado a presentar la mediación como “una nueva profesión para la construcción de la sociedad intercultural”, abogando abiertamente por la figura de un mediador intercultural profesionalizado, dotado de determinadas competencias y cualidades, con funciones definidas y diferenciadas de otros desempeños profesionales.
Este extenso y esclarecedor capítulo aborda, de forma clara y didáctica, diferentes aspectos de la mediación de sumo interés. En primer lugar habla de la dinámica de interacción entre culturas, de las múltiples pertenencias de las que están hechas nuestras identidades y del concepto de competencia intercultural. Continúa con un conjunto de aportaciones, desde la teoría y desde la práctica, para la profesionalización de la mediación intercultural, para llegar a una explicación de qué es la mediación intercultural, teniendo en cuenta, además, diferentes significados del término “mediación”, tres tipos básicos de mediación (preventiva, rehabilitadora y creativa), los ámbitos en los que actúa, el perfil, cualidades y funciones del mediador intercultural, los tipos de prácticas mediadoras y el proceso mismo de la mediación. La definición de mediación intercultural formulada por los autores es la siguiente:

“Concebimos, pues, la mediación intercultural como un recurso al alcance de personas de personas de culturas diversas, que actúa como puente, con el fin de facilitar las relaciones, fomentar la comunicación y promover la integración entre personas o grupos, pertenecientes a una o varias culturas. Dicho proceso es realizado por una persona, grupo o institución, de manera imparcial, a través de una metodología y funciones determinadas” (2008: 101).

Propuesta pedagógica
La segunda parte de la obra se centra en presentar y desarrollar la propuesta pedagógica para la formación de mediadores y mediadoras interculturales. El punto de partida es un modelo pedagógico que se fundamenta en una serie de necesidades formativas básicas, derivadas del perfil del mediador, y de referentes teóricos, todo lo cual configura una pedagogía que, como los autores señalan, 

“implica una opción ideológica a favor de determinadas visiones de la realidad y del aprendizaje, por lo que constituye uno de los elementos no negociables de la formación” (2008: 156).

El diseño de la formación se ubica en el terreno de la pedagogía social, “crítica, constructiva y emancipadora”, según sus propias palabras.
Seguidamente se aborda el reto del diseño curricular, donde se formulan sus niveles, contenidos, objetivos generales (en cuanto a conocimientos, habilidades y actitudes) y perspectiva metodológica.
La propuesta formativa está organizada en tres niveles de formación, de menor a mayor grado de cualificación, denominados: I. Monitor Intercultural; II. Técnico en Mediación Intercultural; y III. Mediador Intercultural. A cada uno de ellos se les asigna unos objetivos, un número de horas y unos contenidos específicos, organizados en módulos, relativos a diversos temas: El contrato de formación; marco y posibilidades de la mediación; el proceso migratorio; la diversidad humana; rol y funciones del mediador/a intercultural; instrumentos y procedimientos para la mediación intercultural; y ámbitos de intervención del mediador/a intercultural.
Después se explican los recursos didácticos básicos a utilizar en la formación de mediadores (juegos de rol, grupos de trabajo, lluvia de ideas, etc.), se plantea cómo realizar la evaluación de la formación (en cuatro niveles: diseño; implementación; resultados; propuestas y sugerencias) y cómo organizar el curso de formación, aportando una serie de criterios generales y deteniéndose en el aspecto concreto de la selección del alumnado. 
En el capítulo de Conclusión se insiste en la importancia del esfuerzo por organizar la mediación intercultural como profesión, “creando las condiciones para asegurar unos servicios de calidad prestados por personas capacitadas”, poniendo de relieve, además, la dinámica positiva que surge del encuentro y colaboración entre todas aquellas personas vinculadas a este campo, desde múltiples ángulos: instituciones, las entidades profesionales, las comunidades, las prácticas mediadoras, la investigación y la formación.
Finalmente, la obra se cierra con el curriculum breve de las personas que han trabajado en ella, si bien antes se le ofrece al lector una útil y amplia bibliografía, organizada en cinco bloques temáticos: 1. Formación, 2. Inmigración, 3. Interculturalidad, 4. Mediación y resolución de conflictos, y 5. Metodología.

Acerca de la editorial
Popular (www.editorialpopular.com), sello editorial cuyo origen se remonta a 1973, cuenta con una larga trayectoria y un amplio catálogo de más de 300 títulos, sobre temas relacionados con las políticas educativas y sociales, con especial atención a las pedagogías alternativas. Los autores con los que trabaja son, en general, destacados especialistas en los diferentes campos que se abordan y es una característica de sus ediciones realizarlas a menudo en colaboración con organizaciones no gubernamentales, equipos profesionales, etc. 


Fco. Javier Malagón Terrón
Profesor Asociado 
Universidad Complutense de Madrid