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miércoles, 9 de julio de 2014
martes, 24 de junio de 2014
Bajo el Mango: Traducciones
Paseando por Internet he encontrado la página de Translation-africa.com que promete traductores de al menos los 50 idiomas y dialectos más importantes de África. Se trata de un servicio dirigido, principalmente, a clientes de fuera del continente que quieren invertir, hacer negocios o simplemente ayudar a través de ONG.
Tradicionalmente, para la mayoría de los trabajos realizados en estas áreas se utilizaba el inglés, el francés, el portugués o el árabe. Sin embargo, parece que el panorama está cambiando poco a poco y los idiomas indígenas están experimentando un auge nunca antes conocido. Este fenómeno está provocando una cada vez mayor demanda de traductores en todo el continente; sobre todo profesionales que en la actualidad son bastante escasos.
Algunos ejemplos de esta nueva tendencia los encontramos, por ejemplo, en Gambia donde el pasado mes de marzo el Presidente Yahya Jammed declaró que el inglés dejará pronto de ser el idioma oficial del país y será sustituido por una lengua local.
A principios de año, el gobierno de Zambia aprobó una nueva ley por la que se establece que en las escuelas de educación primaria debe utilizarse las lenguas locales en vez del inglés.
Igualmente, en el estado sudafricano de Western Cape se ha puesto en marcha un proyecto piloto para enseñar durante los primeros años de la educación primaria en Xhosa.
En octubre de 2013, la Asamblea Legislativa de África del Este reafirmó su deseo de que el swahili se convierta en la lengua franca de la región.
Junto a estas iniciativas se aprecia un rápido crecimiento de páginas webs, aplicaciones para móviles, subtítulos de películas, música, publicidad… en lenguas locales por todo el continente y da la sensación de que esta tendencia no hará otra cosa que seguir creciendo.
Esta es una de las principales razones por la que la demanda de servicios profesionales de traducción e interpretación está en auge. Sin embargo, la realidad es que muchas de las empresas e individuos que los demandas se quejan de la falta de profesionalidad de los mismos. Esta es la principal debilidad de este pujante sector que se estima mueva unos 35 mil millones de dólares al año en todo el continente.
Posiblemente, los que acusan a estos servicios de falta de profesionalidad lo hagan porque no saben que en África los ritmos y los modos son diferentes que en sus países de origen. También puede deberse a los malentendidos y a la ignorancia de los que demandan estos servicios. Por ejemplo, mucha gente me preguntan: “¿Tú hablas sierraleonés?” Siempre tengo que explicar que en Sierra Leona existen varios idiomas: mende, limba, temne, kuranko, loko, fulla, mandingo, kissy, susu… además del krio que se utiliza como lengua franca, pero no un idioma sierraleonés. Por eso imagino que, como ya ha sucedido, es posible que alguien llegue a Freetown, la capital del país, y pida que se le traduzcan unos documentos al sierraleonés. Esta falta de conocimiento pude llevar a tildar de poco profesional los servicios contratados ya que se espera algo que no existe.
Por el lado africano hay que tener en cuenta que generalmente se ha considerado que las lenguas locales no tienen cabida en las instituciones nacionales, obligándose a utilizar el inglés o francés, por ejemplo, en los parlamentos o en el mundo académico. Incluso hoy día, en muchos países se castiga a los alumnos que utilizan la lengua local durante el tiempo que pasan en el colegio, aunque sea en los recreos o cambios de clase. Evidentemente, esto ha tenido consecuencias negativas para el desarrollo de estos idiomas.
Otro elemento a tener en cuenta es que la gran mayoría de los idiomas africanos son orales y no han comenzado a tener forma escrita hasta hace muy poco tiempo. Fueron los misioneros protestantes con su afán de traducir la Biblia al mayor número posible de idiomas los que empezaron a poner por escrito estas lenguas. Sin embargo, no existen criterios comunes ni reglas aprobadas y supervisadas por una especie de Academia. Así nos encontramos que los miembros de una misma tribu que viven en Sierra Leona se llaman susu y los que viven al otro lado del río en Guinea se llaman sousou. O que un apellido muy común se escribe Touré en los países francófonos y Turay en los anglófonos.
Pasa incluso al interno de un mismo país. En el libro que me estoy leyendo actualmente, Measuring time, del nigeriano Helon Habila, la grafía utilizada para escribir las conversaciones en pidgin difiere de la utilizada por su compatriota Okey Ndibe en su obra Foreign Gods Inc.
Esta falta de estandarización, evidentemente, puede representar un problema para el cliente que pide una traducción en una lengua local.
A esto se suma que los pocos cursos universitarios sobre traducción que existen en el continente se centran en las lenguas oficiales: inglés, francés y portugués. Es verdad que en los últimos años estos estudios se están abriendo a otros idiomas como el chino, el árabe y el castellano. Pero todavía están muy lejos de considerar las lenguas locales. Esto tiene como consecuencia que no existan cualificaciones académicas que avalen el trabajo de los traductores e intérpretes del continente cuando trabajan con lenguas locales.
Lo importante aquí es darnos cuenta de que, como tantas otras veces en África, estamos asistiendo al desarrollo de algo nuevo: el realce y valoración de las lenguas locales y todo los que se mueve alrededor de este fenómeno y que puede suponer una nueva fuente de negocio para el continente.
Escrito por: Chema Caballero
Publicado en: Mundo Negro
lunes, 10 de junio de 2013
domingo, 10 de marzo de 2013
¡No con mi hija! (Documental de la Noche Temática)
http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-hija/1714102/
Producción alemana de 2006 que aborda el tema de la ablación. Prohibida en Europa, se sigue practicando dentro y fuera. Muchos padres eluden la prohibición mutilando a sus hijas durante sus vacaciones en África. Cada día más mujeres que han sufrido los horrores de esta práctica toman la decisión de no seguir la tradición con sus hijas y dicen ¡No con mi hija!. Tres mujeres de Inglaterra, Alemania y Francia hablan del día que fueron mutiladas, y las consecuencias físicas de esta práctica. Ahora el cirujano Pierre Foldes de París les devuelve la esperanza con una técnica para reconstruir el clítoris.
Producción alemana de 2006 que aborda el tema de la ablación. Prohibida en Europa, se sigue practicando dentro y fuera. Muchos padres eluden la prohibición mutilando a sus hijas durante sus vacaciones en África. Cada día más mujeres que han sufrido los horrores de esta práctica toman la decisión de no seguir la tradición con sus hijas y dicen ¡No con mi hija!. Tres mujeres de Inglaterra, Alemania y Francia hablan del día que fueron mutiladas, y las consecuencias físicas de esta práctica. Ahora el cirujano Pierre Foldes de París les devuelve la esperanza con una técnica para reconstruir el clítoris.
martes, 24 de julio de 2012
Clases de lengua francesa y claves culturales del África francófona AMICS Castelló de la Plana
Un poco tarde lo publico pero como durante el mes de agosto estará en activo me parece que es buena idea difundirlo. Muchas gracias a los compañeros de AMICS de Castellón de la Plana.
lunes, 9 de julio de 2012
Orgullo y Prejuicio (África no es un País)
Publicado originalmente en "África no es un país".
Conocíamos, hace tres meses -los que ejecutamos el tedioso rastreo diario de noticias-, una aseveración por parte del Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, que, de habérsele dado la justa notoriedad, hubiese enfadado a nuestros vecinos del sur.
Resulta que achacaba el fracaso escolar, en las ciudades de Ceuta y Melilla, a la avalancha de marroquíes en los centros públicos estatales. Nada nuevo en los argumentos de la globalización salvaje sobre el peligro que suponen las descontroladas hordas de inmigrantes para el bienestar de los nacionales. Lo curioso fue la insistencia del ministro en que la “diferencia” marroquí es la que provoca la incapacidad del profesorado para educar ciudadanos política y culturalmente sanos.
De las palabras del político parecía desprenderse la idea de que la juventud marroquí no aplica al aprendizaje idéntico interés y tesón que los chavales españoles.
Evidentemente existen unas diferencias culturales entre los que habitamos la península ibérica y aquellos de nuestros concuidadanos que viven en Ceuta y Melilla. Pero es, cuanto menos, dudoso que la diferencia de cultura deba suponer freno a la educación. Más bien al contrario, debería jalear una mayor riqueza didáctica.
Algo más al sur de Ceuta y Melilla, en la provincia marroquí de Er-Rachidía, el viajero puede encontrar localidades en las que el tiempo se detiene y el tráfago salvaje de la metrópoli comienza a desdibujarse en el horizonte, al ritmo de la marea caliza del desierto cercano. Su ensoñador enclave, entre las serranías del Alto Atlas y las eternas arenas del Sáhara, da vida a una pluralidad lingüística y cultural, entre sus habitantes, de difícil repetición en el resto de la geografía magrebí.
Comarca pues de diversidad étnica en la que la variedad de culturas, dialectos, costumbres y razas, no impide la pacífica convivencia de sus habitantes.
Se asientan en esta ignota geografía, diversas ONG que, al amparo de los exóticos y agrestes parajes que la colman, aprovechan las expectativas de aventuras vitales de numerosos viajeros para reclutarlos en su solidaria tarea de proporcionar a los jóvenes de la zona educación básica gratuita, e incluso acceso al conocimiento de idiomas extranjeros de planetaria importancia, como el inglés.
El joven Milud, que roza ya la frontera de la adolescencia, vive en la ciudad de Rissani, a unos 90 kilómetros de Errachidía, la ciudad más moderna de la zona, al decir de los propios habitantes de la misma. Cierto es que mientras en Errachidía los ciudadanos se desplazan a lomos de ciclomotor o bicicleta, y algunos incluso, de poder permitírselo, en petit taxi, en Rissani utilizan la fuerza motriz animal como principal medio de transporte. Cierto que frente a los comercios, cafés y lujosos hoteles de Errachidía, ofrece su vecina del sur pequeños zocos improvisados, colmados que sirven de dispensario de bebidas y diminutos hostales.
Pero Rissani mantiene orgullosa en la memoria el haber sido antigua capital de la zona y el continuar siendo un punto intermedio entre el Norte y el Gran Sur y, casi, la puerta de acceso al desierto del Sahara. Eso hace que las indicaciones anteriores se limiten al estricto centro urbano, viéndose ya los exteriores poblados de lujosos riads y kasbahs turísticas, entre otros muchos adelantos.
Milud es, aún, feliz en Rissani. Y al igual que las autoridades de la ciudad airean, altivas, su insigne pasado, pasea él con orgullo su origen beréber y las costumbres de sus mayores. Quizás sea su vivo carácter lo que comience a aguijonearle el anhelo de conocer otras ciudades, diferentes ámbitos.
Su vida no es fácil, pero sí plena de oportunidades. Al menos así lo asegura él. De tanto en tanto, Milud tiene que ayudar a su padre en la pequeña carnicería que éste regenta en el mercado de la ciudad. Es un trabajo duro: cargar y descargar los pesos muertos de las piezas que posteriormente habrá que trocear y repartir, para su posterior consumo, entre los ciudadanos de Rissani.
Murad, el padre de Milud, tuvo hace un tiempo lo que gusta denominar, cuando departe con sus compañeros de comercio, como una “revelación”. Al contrario que éstos, Murad comenzó a permitir, a los escasos turistas que establecían Rissani como campo base en sus expediciones a las dunas de Erg Chebbi, que le fotografiasen en pleno ajetreo: al descargar la maza sobre un costillar de ternero, al colgar de un gancho la cabeza de un dromedario, al extraer y limpiar las vísceras que después quedarán exhibidas al albur de las moscas y las miradas de las amas de casa en el fresco mármol de su carnicería.
Asimilados ya los flashes fotográficos, no le resultó difícil a Murad encargarle a su hijo, de tanto en tanto, la misión de acompañar a los grupos de turistas en breves paseos por las callejuelas de la ciudad. La simpatía de Murad calaba en los visitantes extranjeros y encontraba su lógico recipiente en la mirada vivaz de Milud que, sin necesidad de apropiarse de ficticios títulos de “guía oficial”, conseguía dirigir, entre carcajadas y propinas, los pasos de los excursionistas ávidos de nuevas experiencias.
Los grupos de viajeros se dejaban embaucar por la solicitud del pequeño y caían rendidos a la hospitalidad de su familia.
No tardó Murad en dar forma a su “revelación” y acondicionar el pequeño garaje aledaño a la vivienda de adobe en que vivía su familia para que pudiese dar alojamiento a pequeños grupos de extranjeros. Menna, su mujer, comenzó a ampliar sus labores cotidianas para proporcionar a los turistas alojados copiosos desayunos e incluso tradicionales degustaciones de cús-cús y té verde. Milud aprovechaba los itinerarios por la medina para aprender palabras, de los integrantes de aquellos grupos turísticos improvisados: expresiones en inglés, español, alemán, e incluso francés, del que sus conocimientos, dados los escasos medios económicos de la familia, eran mínimos al no poder atender a los horarios dictados por la escuela pública con correcta habitualidad.
A día de hoy, Murad se plantea seriamente si dar cierre a la carnicería para dedicar todo su esfuerzo al negocio turístico. Pero los mastodónticos complejos hoteleros cuajados de parasoles, piscinas, falsos mármoles y apócrifas artesanías beréberes que comienzan a desdibujar los límites de la pequeña ciudad, le disuaden de tan arriesgada empresa. El sueño sólido de Erg Chebbi, las famosas dunas de arena colindantes con la pequeña población, comienza a tornar pesadilla al ritmo de enfurecidos motores de quad y largas borracheras occidentales a la luna del Ramadán.
Sí se ha permitido Murad, por el contrario, emplear a un joven de la familia de su mujer para que ocupe el puesto de Milud y que, así, éste pueda acudir a las clases de idiomas y cultura general que proporciona una pequeña ONG de la zona.
Milud ya no se desplaza en mulo. Ahora tiene una bicicleta. Pero no es fácil el camino y sí muy habitual el tener que enfrentar peligrosas tormentas de arena que le retrasan en sus desplazamientos hasta el pequeño aduar en que dan clases los viajeros extranjeros que alcanzan las deshidratadas costas del Sáhara con el ánimo de conocer nuevas culturas y dar a conocer la propia.
No es fácil la vida de Milud, doy fe, pero su disposición al aprendizaje, su pasión por las lenguas extrañas, sus ganas de labrarse un futuro lejos de la pequeña población, han conseguido convencer a Murad para que éste comience a hacer gestiones orientadas a la escolarización de su hijo en una ciudad del norte del país. Una ciudad muy cercana a las de Ceuta y Melilla.
(Pablo Cerezal, escritor, viajero, colaborador en distintas ONG y profundo conocedor de Marruecos. Acaba de publicar su primera novela, Los Cuadernos del Hafa, cuya fascinante historia transcurre en el país vecino, y mantiene activo el blog Postales desde el Hafa, así como colaboraciones literarias y de crítica cinematográfica en diversos medios online.
lunes, 16 de abril de 2012
Un continente infeliz (del blog: África no es País)
Articulo publicado por: Chema Caballero en el blog, "África no es un País".
“Se ve que son muy pobres, pero la sonrisa de los niños nos muestra los felices que son aquí, ya quisiéramos nosotros ser tan felices como ellos”. ¿Quién, viviendo en África o enseñando las fotos de sus aventuras, no ha tenido que oír esta afirmación u otras similares? El tópico de la felicidad de los negritos -son felices con lo poco que tienen- parece no ser verdad. Todo indica que, también en esto, nos tenían muy engañados. O al menos, así lo ponen de relieve unos expertos que han demostrado que los países menos felices del mundo están en África subsahariana.
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| Niñas sonriendo. Foto Dominio público |
Un informe titulado World Happines Report, publicado hace pocos días, asegura que 8 de los 10 países más infelices del mundo son africanos: Togo, Benín, República Centroafricana, Sierra Leona, Burundi, Islas Comoras, Tanzania y Congo Brazzaville.
El estudio se hizo público en la sede de Naciones Unidas con motivo de la celebración, el pasado 2 de abril, del encuentro sobre Wellbeing y Happiness: Defining A New Economic Paradigm. La reunión responde a una Resolución de la Asamblea General de la ONU adoptada en julio de 2011. Esta fue aprobada bajo la iniciativa del reino de Bután y tiene como objetivo animar a los distintos gobiernos a promover la felicidad de sus ciudadanos.
La clave de todo esto parece pivotar sobre la afirmación de que la felicidad no tiene que depender de la economía y por eso se buscan fórmulas para medir este estado de ánimo más allá de los baremos monetarios.
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| Niño jugando con una cometa. Foto Vicente Baos. |
El estudio asegura que los países más felices del mundo son los nórdicos: Dinamarca, Noruega, Finlandia y Holanda y que los más infelices, como hemos visto, están en África subsahariana. Para, a continuación, decir que la riqueza no tiene nada que ver con la felicidad.
El informe ha sido editado por tres prestigiosos estudiosos: John Helliwell, de la Universidad de British Columbia, Richard Layard, cofundador de Action for Happiness, y el profesor de económicas Jeffrey Sach.
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| Niños bailando en la región de Turkana, Kenia. Foto Dai Kurokawa/EFE vía 20minutos. |
Algunas de las conclusiones del informe son:
- Que no solo la riqueza nos hace felices, también cuentan la libertad política, la existencia de una estructura social fuerte y la ausencia de corrupción, entre otros factores.
- A nivel individual, el poseer una buena salud mental y física, tener un trabajo y ser parte de una familia estable son elementos esenciales.
- El paro es una de las principales causas de infelicidad.
- El crecimiento económico de un país no determina la felicidad de sus habitantes.
- En los países desarrollados las mujeres tienden a ser más felices que los hombres, mientras que en los más pobres no está tan claro.
- Las personas de mediana edad tiende a ser más infelices.
La falta de verdadera libertad política, la corrupción, la ausencia de servicios públicos de salud, la carencia de una red de salud mental, las altas tasas de paro (sobre todo juvenil que en algunos países llega al 80%), el gran índice de analfabetismo…, pueden ser factores que expliquen por qué los países más infelices del mundo se encuentran en África subsahariana.
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| Niños en la RDC. Foto The Forbiden Meat. |
Sin embargo, de la lectura del texto surgen algunas dudas. Por ejemplo, si los países más felices son los más ricos y los más infelices los más pobres, entonces algo tendrá que ver la economía, la distribución de la riqueza…, en todo esto. Para que un país sea más feliz debe acercarse al pleno empleo o dar buenos servicios sociales a sus ciudadanos y eso depende mucho de la riqueza del estado, creo yo.
Otra cosa que no me cuadra de este estudio es que si la economía no tiene tanta influencia en la felicidad de las personas por qué la conferencia a la que el informe sirve de apoyo se basa en buscar un nuevo paradigma económico que será presentado en la Cumbre de Río+20 que, organizada por Naciones Unidas, se celebrará el próximo mes de junio para hablar sobre desarrollo sostenible. Así podríamos seguir, pero tampoco viene al caso.
Parece que de los distintos elementos señalados por los expertos, lo único que les quedaría a los africanos es la familia. Pero también hay mucho mito sobre este tema. La famosa familia amplia africana, que se alaba como modelo de solidaridad y apoyo, en bastantes ocasiones se convierte en una carga para el individuo que ha conseguido un trabajo y en uno de los principales elementos por el que muchas personas no pueden progresar económicamente en sus vidas.
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| Niñas en una escuela de Sudáfrica. Foto Microsoft. |
Posiblemente, el aspecto positivo de este informe es que pone de manifiesto que los gobernantes deben prestar más atención a políticas que primen la felicidad de los ciudadanos junto con la reducción de la pobreza. También refuerza lo que desde hace algún tiempo algunos economistas y sociólogos vienen señalando: que el Producto Interior Bruto (PIB) de los países no refleja en su totalidad la situación económica y social de los ciudadanos y que por eso hay que buscar nuevos instrumentos de medición.
Se podría recurrir al de Felicidad Interior Bruta (FIB), aquel indicador propuesto por Jigme Singye Wangchuck, en 1972, cuando era rey de Bután. Esto es algo que subyace constantemente en el informe.
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| Jóvenes moliendo cacahuetes. Foto Fundación Carolina. |
Sea como sea, la realidad es que de los 156 países de los que habla el estudio el más feliz del continente africano parece ser Islas Mauricio que aparecen en el puesto 64 de la lista. El siguiente, en el puesto 71, es Argelia. Son los dos únicos que están por encima de la mitad del elenco. Grandes países como Sudáfrica (96) y Nigeria (100) o los representantes del milagro económico africano Ghana (108) o Angola (135), están mucho más abajo. Y, para terminar con las estadísticas, de los 52 países más infelices del mundo, 34 son africanos.
Para los curiosos, España ocupa el puesto 22, por encima de Alemania, que está en el 30, a pesar de tener mucho menos paro y mejores servicios sociales que nosotros.
Aquí va la lista de los distintos países africanos estudiados (no están todos) y el lugar que ocupan, según el informe, para que cada uno saque sus propias consecuencias:
64 Islas Mauricio 71 Argelia 81 Libia 87 Túnez 90 Sudáfrica 95 Yibuti 97 Namibia 100 Nigeria 101 Egipto 105 Marruecos 108 Ghana 109 Zambia 110 Mozambique 111 Somaliland 113 Mauritania 114 Malaui 117 Botsuana 124 Sudán 125 Senegal 126 Camerún 128 Uganda 129 Madagascar 132 Ruanda 133 Costa de Marfil 134 Kenia 135 Angola
136 Guinea 137 Níger 139 Etiopía 140 Liberia 141 República Democrática del Congo 142 Zimbabue 143 Malí 144 Burkina Faso 145 Chad 148 Congo Brazzaville 149 Tanzania 151 Islas Comoras 152 Burundi 153 Sierra Leona 154 República Centroafricana 155 Benin 156 Togo
jueves, 23 de febrero de 2012
Dimanche à Brazzaville
Publicado en el blog de la Edición Digital del Diario El País: Africa no es un país
Autora invitada: Tania Adam (Mozambique)
¿Se imaginan un fin de semana en Congo con un sapeur, un hiphopero y un luchador de catch africano (lucha libre)? Surrealismo aparte, esto lo han hecho realidad los catalanes Enric Bach y Adrià Monés en el documental Dimanche à Brazzaville, donde reúnen a tres de estos personajes singulares que nos cuentan cómo viven, de qué trabajan y cuáles son sus aspiraciones en la vida. Historias poco comunes que muestran una cara creativa, rara y un tanto excéntrica del continente.
Brazaville, con 1,5 millones de habitantes, es la capital y la ciudad más importante de la República del Congo. Situada a orillas del río Congo vive a la sombra de Kinshasa, capital de R.D. del Congo, una megalópolis con diez millones de habitantes que se encuentra al otro lado del río y nutre económica y culturalmente a la pequeña Brazzaville. La ciudad verde que acogió a Charles de Gaulle cuando era la capital la “Francia libre”, ha dejado de serlo para convertirse en el “Brazzaville basurero”, en el imaginario porque se puede parecer a muchas otras ciudades africanas, pero gran desconocida para muchos.
Comparte con su vecina Kinshasa el patrimonio de la S.A.P.E. (Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes), el catch africano y el hiphop. Asuntos atractivos para seres curiosos, como Enric y Adrià, que ávidos de ofrecer una imagen diferente del continente, cogieron sus bártulos rumbo al Congo: “Queríamos mostrar el África urbana, que no sale tanto en los medios occidentales, desde una óptica no paternalista que repitiera los discursos de siempre. La ciudad era el punto de partida; nos daba juego, porque nos permitía dejar patente que pese a las diferencias de recursos e infraestructuras la vida urbana puede ser parecida en cualquier lado”.
Estos exploradores tenían claro que, a través de una pieza cinematográfica, iban a contar historias con gancho que retratasen la vida de tres personajes un domingo cualquiera, el día festivo por excelencia. Pero al hacer las maletas no sabían que ese domingo se convertiría en un fin de semana y que se iban a encontrar con el locutor de radio Carlos La Menace ("Amanece en Brazzaville. Es viernes. Carlos la Menace, un joven cantante de hip hop, arranca su programa de fin de semana en Radio Liberté), con Yves Saint Laurent, amante de la moda, presidente y fundador de la République de la Sape France Libre; el peculiar rapero Chériff Bakala, que mezcla 'hip hop' con 'folk' congoleño, y el campeón de lucha libre de Brazaville, Palmas Yaya. Tampoco sabían que conocerían mejor Brazzaville que muchos expatriados que llevan años instalados allí y que a las doce horas de aterrizar se encontraría en medio de un combate de catch donde ellos serían los “mundele” (blancos) y la atracción del evento.
Yves Saint Laurent, en realidad se llama Ngatsongo Yves François, como todo los sapeurs tiene sobrenombre. Es un funcionario que ha escogido la elegancia como forma de vida y como seña de identidad. La S.A.P.E es una de las manifestaciones congoleñas más conocidas en el mundo, por su extravagancia. Ser sapeur significa vivir con alegría y dignidad, saber hablar, no tomar drogas, rechazar todo tipo de violencia... Y cumplir otra serie de reglas estéticas como tener un look propio, no combinar más de tres colores, llevar ciertos trajes... Ser un buen sapeur no es fácil entre otras cosas porque resulta muy costoso y está muy por encima del poder adquisitivo de muchos congoleños. Por esa razón y tal como comenta Enric, tiene sus detractores en una sociedad que considera que dejar de comer para poder ir bien vestido, no es un buen valor.
Malanda Jean Brice aka Palmas Yaya es el campeón de lucha libre africana en Brazzaville. Tiene que defender su título en la Interpool, un campeonato donde se enfrentan luchadores de Brazzaville y Kinshasa. El wrestling, catch africano o lucha libre africana es un deporte muy popular en Congo, es similar a la lucha americana pero introduce en el combate el fetiche y las “tradiciones mágicas” a través de polvos, hechizos, serpientes o transformaciones de los luchadores en zombis... Todo un espectáculo.
Bakala Martin Net, cuando reivindica una mejor sociedad a través del hip hop y folk congoleño, se convierte en Cheriff Bakala. Tiene la suerte de grabar su primer disco en una ciudad donde la industria musical es inexistente y apenas hay salidas culturales más allá del Institut Fraçais du Congo. Enric y Adrià, comentan que la gente de Brazaville se nutre culturalmente de Kinshasa y que el acceso a la cultura contemporánea es limitado para la mayoría de la población: “A pesar de que las conexiones a internet son escasas y lentas, y de que hay pocas oportunidades y financiación, se puede respirar la creatividad. Los trabajos artísticos y las ideas no están contaminadas, lo que permite a la gente mostrar una mirada auténtica. Nosotros podemos aportar técnicas pero creo que no debamos ir allá a dar lecciones de cómo se tienen que hacer las cosas”.
Dimanche à Brazaville ha pasado ya por Francia, Marruecos y Congo. Durante todo el mes de febrero se puede ver en Canal +, a finales de marzo estará en el Afrika Film Festival de Bélgica. En primavera en Polonia y Doha (Qatar) en el Aljazeera International Documentary Film Festival, y en otoño se emitirá por TV3.
Palmarés
Premio al mejor documental español en el Festival Miradas.doc
Premio a documental Canal + en el Festival Miradas.doc
Premio al mejor documental en el Tarapacá film Festival
Premio del público en el Festival DocsBarcelona
jueves, 2 de febrero de 2012
Petroleo y música: la nigeriana Nneka
Publicado en "África no es un País" por Lola Huete Machado
Comenzamos esta sección de música continental con una mujer prometedora. Nigeriana ella, de 30 años, Nneka acaba de pasar por España y Daniel Verdú le hizo entrevista breve en El País, aunque ya Fernando Neira se había fijado en ella y su hermosa música soul en 2010. "Allí hay abundante soul nigeriano con esbozos de hip-hop y reggae, como si revolviéramos en la misma marmita las herencias de Lauryn Hill y de Erykah Badu", escribía. Mestiza, hija de africano y alemana, Nneka (que está a años luz de las típicas y abundantes cantantes del continente, cubiertas de dorados y moviéndose hacia y alrededor del sueño Beyoncé y similares) nació en Warri, pleno Delta del Níger, lo cual ha marcado su vida, su música y hasta los colegios a los que asistió: escuela primaria de la Delta Steel Company, escuela secundaria de la Nigerian National Petroleum Corporation. Nneka habita permanentemente entre dos mundos geográficos y mentales, dos realidades, yendo y viniendo de Nigeria a Alemania; cada poco debía salir, hastiada de la violencia, lo insoportable de la situación política, la corrupción y la desesperanza en un lugar donde se ha producido (y silenciado) el mayor desastre ecológico de la historia: la ONU calcula que sólo entre 1976 y 2001 hubo más de 6.800 vertidos ilegales de crudo, con destrozos medioambientales y humanos que empresas como Shell aún se resisten a indemnizar. Ahora mismo, mientras está usted leyendo, está pasando.
Pero ella siempre regresa a su tierra, cree en la mejora, en los pasos adelante, en el futuro. Stay fue su lema, y así se titula uno de sus singles recientes. Su historia de éxito, dice ella, es casual. En una de sus más desesperadas temporadas alemanas, salió un día a la calle en Hamburgo y vio un cartel de un pequeño sello discográfico llamado Yo Mama's. Entró, sacó su maqueta de dos temas y les soltó: "Soy cantante, me llamo Nneka, si os gusta podéis producirme", contó. Interprete ya experimentada gracias a los coros en la iglesia de su infancia en Nigeria, una tradición, debutó con su voz preciosa en un EP, The Uncomfortable Truth. Su primer álbum, en otoño de 2005, Victim of Truth, tuvo mucha repercusión en el norte de Europa. Y el segundo, en febrero de 2008, No Longer at Ease arrasó con el título y la inspiración de la novela homónima de un escritor al que admira, Chinua Achebe.
Canciones hermosas y tremendamente políticas y descriptivas: el panorama sombrío del Delta del Níger, la pobreza, la guerra, los muertos y desplazados y los excesos del capitalismo. La música es para Nneka (en quien algunos ven ya la nueva Erykah Badu o Neneh Cherry) terapia y reivindicación. Ahora, con su carrera incipiente ya sustentada (ha tocada y triunfado en suelo norteamericano), ha regresado a su tierra. Acaba de lanzar Soul Is Heavy con mucha expectación (aquí está el vídeo del tema My home). Las letras, canta en inglés y en igbo, lengua que hablan unos 20 millones de personas en el sureste de su país, le importan tanto que graba los vídeos oficiales con ellas para que todo el mundo sepa su contenido. Mostramos tres de sus vídeos. Su página web tiene muchos más y las fechas de su gira europea. Ahora mismo anda por Francia.
Tecnología punta del corazon de África
Escrito por José Miguel Calatayud en el Blog: "África no es un país"
Joseph Conrad escribió El corazón de las tinieblas en 1899, inspirado por las experiencias que él mismo había vivido en el Congo diez años antes. Conrad describe un lugar oscuro en lo geográfico y en lo humano, en el que violentos nativos han sido sometidos brutalmente por los colonialistas europeos.
"Alguna imagen, alguna visión le hicieron gritar en un susurro, lo dijo dos veces en un grito que era poco más que un exhalación: '¡El horror! ¡El horror!'", dice el narrador del señor Kurtz, un agente comercial que habría perdido -o encontrado- la razón en el Congo.
Desde entonces, y tras haber sufrido a manos del rey belga Leopoldo una de las colonizaciones más destructivas por parte de cualquier país europeo, la historia del Congo se lee como una historia de los horrores. La imagen de este lugar de África -hoy dividido en la República Democrática del Congo y en la República del Congo- como el corazón de las tinieblas sigue presente y, de hecho, hace unos días el Guardian británico publicó un relato de viajes que más de un siglo después recuerda demasiado al de Conrad: "Estaba solo en medio del Congo más profundo y más oscuro. Aun peor, ocho nativos furiosos me perseguían en dos canoas, y me estaban alcanzando. "¡Mazungu ... Mazunguuu!", se oían los gritos a mi espalda. "¡Danos dinero!" Estaban todos de pie y remando como posesos. El más cercano llevaba un machete enorme enganchado en su cintura..."
Sin embargo y afortunadamente, la realidad se empeña en estropear estas narraciones simplistas y exageradas. No sólo las cosas son más complejas y más comunes a pie de calle sino que del Congo pueden surgir también productos de alta tecnología: da la bienvenida al 'iPad congoleño'.
Verone Mankou es un joven de 26 años originario de Pointe Noire, la segunda mayor ciudad de la República del Congo tras Brazzaville, la capital. Y Mankou es también el creador de la Way-C, la primera tableta africana, puesta en venta finalmente el 30 de enero.
La Way-C, que significa "luz de las estrellas" en un dialecto congoleño, parece tener poco que envidiar al iPad de Apple o a las Galaxy de Samsung. La tableta táctil congoleña es de 7 pulgadas y tiene un procesador de 1.2 Ghz, 512 megas de RAM, 4 gigas de disco duro y conectividad Wifi. Funciona con el sistema operativo Android y, con una resolución de 800x480, su creador asegura que en ella se pueden ver vídeos en alta resolución y juegos en tres dimensiones. Quizá su punto más flojo es la batería, que le da una autonomía de hasta seis horas que probablemente sepa a poco a quien la use en países africanos en los que la electricidad viene y va. Pero la Way-C compensa con su precio: está a la venta por 150.000 francos centroafricanos, el equivalente de unos 230 euros.
Como era de esperar, la tableta está siendo producida industrialmente en Shenghzen, en China, tal y como los iPad y iPhones y otros productos 'occidentales'. Pero también tal y como los iPhone tienen una inscripción que dice "Diseñado por Apple en California", en la Way-C se puede leer: "Creada y diseñada en Congo".
De momento sólo se puede conseguir directamente en Brazzaville y Pointe Noire y en la página web se asegura que desde febrero también se puede conseguir en otros países del oeste africano y el Sahel como Camerún, Benin, Costa de Marfil o Malí. Además, Mankou y su empresa VMK esperan pronto poder exportarla a algunos países de Europa y a India.
El nombre de la compañía, VMK, además de hacer referencia al nombre de su creador, son las siglas de "vou mou ka", que en el idioma kikongo significa: "despertad". "Originalmente, la idea era concebir un ordenador a bajo precio para dar acceso a Internet al mayor número posible de gente", señala Mankou en la web de la empresa.
Es el resultado de año y medio de trabajo (empezó a mediados de 2010) y en VMK ya están trabajando en una nueva tableta a la que esperan dar conectividad 3G. "Estamos también desarrollando nuestra propia tienda de aplicaciones, VMK Box, que nos permitirá anteponer las aplicaciones desarrolladas por programadores africanos, aplicaciones que son difíciles de enconrar en Android Market. Por ejemplo, pienso en una aplicación que dará la distancia y el horario de la farmacia más cercana", decía Mankou al semanario francés Le Point.
Mankou, que también es consejero sobre tecnologías de la comunicación en el Ministerio de Correos y Telecomunicaciones de su país, ha sido llamado "el Steve Jobs africano" en la prensa local. Y, precisamente, como el difunto Jobs y su empresa, Apple, la tableta Way-C también puede tener un lado oscuro. Un reciente reportaje del New York Times (recogido en español en El País) documentó las terribles condiciones de trabajo en las plantas de Foxconn, una empresa china que produce un 40% de todos los productos electrónicos de consumo del mundo, incluyendo iPhones, iPads y objetos similares. Son también estas condiciones las que permiten la producción en masa y a bajo precio de la Way-C.
Además, e igualmente como en el caso de otras empresas occidentales y asiáticas, los componentes de la tableta congoleña pueden contener 'minerales de conflicto' si no establecen los controles adecuados en su cadena de suministro. Lo que en el caso de la Way-C viene con una ironía amarga, ya que estos minerales provienen de su vecino gigante: la República Democrática de Congo (RDC), donde aún quedan grupos armados en la zona este que se financian en parte a través de la explotación de estos recursos.
En el peor de los casos, la Way-C demuestra que la imagen tenebrosa del Congo y del centro de África es hoy poco más que, precisamente, una ficción literaria. Y, aunque por supuesto la región y en particular la RDC están marcadas por problemas y conflictos residuales, a pesar de todo son también capaces de producir emprendedores y productos tecnológicos que rivalizan con los creados en países occidentales y asiáticos.
lunes, 18 de julio de 2011
"El desafio de la inmigración africana en España. II Jornadas sobre fuentes orales y gráficas para el estudio de las migraciones"
Autores: MORALES LEZCANO, Víctor
Editorial: UNED
ISBN: 9788436230475
Nº de edición: 1ª
Nº de páginas: 380
Disponibilidad: Disponible
Plazo de envío: 2-5 dias
Tipo Articulo: LIBRO
PVP: 16,26 €
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