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martes, 18 de agosto de 2015

Dos formas de entender la realidad



Una imagen que he encontrado en Internet y que me ha llamado la atención. Supongo que no necesita traducción.


jueves, 6 de marzo de 2014

Mesa Redonda: "Condiciones de vida y retos de las mujeres inmigradas hoy"



El martes 11 de marzo por la tarde, no os perdáis este acto organizado conjuntamente por CeiMigra, CEAR, la Fundación por la Justicia y CC.OO. Por lo que respecta a CeiMigra, será la ocasión para tratar sobre Salud y competencia intercultural.
Luisa Melero nos hablará sobre una colección de cuadernos que publicamos como ayuda para los profesionales de la salud: "Claves contextuales para la detección temprana de la violencia de género en mujeres inmigradas".

Os esperamos.




jueves, 27 de junio de 2013

Situación de la mujer bereber IV

El matrimonio: destino inevitable de las mujeres 

El matrimonio es la piedra angular de la estructura social bereber. Es el destino socialmente constituido y refrendado por la religión musulmana; para el Islam, el matrimonio es el cumplimiento de "la mitad de su religión" para todo creyente. El celibato es condenable porque es contrario al desarrollo de la Umma, la comunidad de creyentes. El rito matrimonial ampara la sexualidad de los cónyuges y, sobretodo, legitima la procreación de nuevos miembros para el patrilinaje. 
La elección de los cónyuges sigue siendo, en la actualidad, asunto de familia, especialmente en el medio rural. Prevalece el matrimonio endogámico patrilineal, siendo el primo paralelo o el tío paterno los candidatos idóneos para unirse a la hija. Esta endogamia se extiende a la tribu o pueblo, a excepción de los bereberes del Sous marroquí, donde están prohibidos los enlaces entre jóvenes de la misma población. En este mismo contexto geográfico, tiene lugar una insólita práctica denominada Muggar o Agdud: cada año, precediendo la época de labranza, las jóvenes, acompañadas por sus madres y abuelas, se encuentran con jóvenes solteros en las ferias o alrededor de la tumba de algún santo. Entre bailes, las mujeres eligen entre los candidatos a su futuro marido. Hart ha recogido los Agdud de Imichil: "después de la danza, las jóvenes pueden concluir su matrimonio ante la presencia de un cadi, previsto a tales efectos. La compensación matrimonial que el hombre ofrece es modesta pero el matrimonio debe ser fecundo en el curso del año, sino, se debe ofrecer un sacrificio al santo Sidi Hamd ul Mrani" (HART,1982:36). Esta transgresión a la norma muestra un nexo indisociable ente la fertilidad de la mujer y la de la tierra: la libertad de elección a las mujeres les es tolerada por su condición de procreadoras, no como sujetos femeninos. 
Los matrimonios precoces responden a razones de orden económico e ideológico, por un lado, la familia consigue desembarazarse del deber económico de manutención; además, cuanto más joven se case, mayor será su descendencia. Por otro lado, el riesgo para el honor familiar se reducen traspasando la responsabilidad de la mujer a la nueva familia. En la actualidad, debido a los rápidos cambios estructurales, tanto económicos como comportamentales, que se están sucediendo en todo el Magreb, la edad media del primer matrimonio para las mujeres se ha elevado considerablemente: en el caso de la mujer rural marroquí, en 1960 era de 17 años, llegando a 21,5 en 1987. 
No es la concepción de compañera y esposa la que acompaña a la novia: sus únicas virtudes posibles son ser madre y trabajadora doméstica. Existe una separación entre sexualidad y afectividad. Los cónyuges están obligados a mantener entre ellos una cierta distancia; durante el día no existe intimidad posible y no es común dirigirse entre ellos por su nombre. La pasividad femenina en las relaciones sexuales es una cualidad esperada: las mujeres no deben mostrar ni deseo ni experiencia. Según Chebel, el coito se realiza en el más absoluto silencio y con la máxima rapidez. No se desnudan ante el marido: de hecho, es motivo de orgullo femenino afirmar que el marido sólo la ha visto "de cintura para arriba" . Chikaoui va más allá al afirmar: "la concepción del matrimonio es tal que casarse significa: tener una mano de obra, una limpiadora, una cocinera, un vientre que transporta y hace a los niños, un orificio que se puede penetrar para eyacular y satisfacerse" (CHIKHAOUI, 1995:68). 
La fiesta matrimonial o tamgra es básicamente una manifestación de vida colectiva, de comunicación social. Los hombres de la familia son los encargados de la parte oficial, pública, pero son las mujeres casadas las verdaderas protagonistas de la fiesta: la madre del novio juega un papel fundamental en la elección de la nuera o tislit, así como en la preparación de la dote. Los espacios festivos están estrictamente separados por sexos, una vez instalada la novia en la casa de su nueva familia, son las mujeres adultas, señoras avaladas por su condición de madre de varones las protagonistas indiscutibles de los ritos y la diversión. En la fiesta exclusivamente femenina, durante la cual la novia permanece sentada, totalmente velada e inmóvil, las mujeres-madres se entregan a danzas sensuales y, en ocasiones, frenéticas, liberadoras, sin duda, del exceso de tensión acumulada por el estrecho rigor y control sobre sus vidas cotidianas. Es también una vía de iniciación a la sexualidad para las más jóvenes, por medio de la expresión corporal: "es una enseñanza reservada a las mujeres, la transmisión de un saber exclusivamente femenino que puede ser una revancha, un medio para ellas de hacer presión sobre los hombres. Por eso, ellos prefieren tomar el partido de ignorar lo que ocurre, de mantener oculta esta manifestación femenina" (LACOSTE-DUJARDIN, 1993:46). 
A los bailes desinhibidos se unen las canciones o urar: "es un canto muy tradicional y algunas mujeres demuestran ser mujeres de cultura, poetisas muy expertas en preparar los cumplidos" (p. 42). Estas expresiones artísticas, además de enfatizar la fecundidad en el matrimonio, incluyen una denuncia simbólica al dominio masculino y sus flaquezas: las mujeres cantan "loas" a los hombres de la fiesta en un tono irónico e impregnado de una reverencia ficticia. 
La ostentación pública de la virginidad de la joven se observa con mayor rigor en el Tell magrebí, aunque las mujeres se muestran cada vez más flexibles con la tradición. Cuando esta se lleva a cabo, los yuyus de las mujeres se mezclan con el entusiasmo de todos los miembros masculinos asistentes a la fiesta: el honor de ambas familias está salvado. 
La poligamia es una práctica aún común en el ámbito rural magrebí, sobretodo por hombres de elevada posición social y económica. Tradicionalmente ha significado un reclutamiento de fuerza productiva, unido a una exigencia ideológica que prestigia al hombre polígamo ante su comunidad. Cuando esta tiene lugar, se establece una jerarquía entre las co-esposas o tecna: la primera esposa, generalmente abandonada sexualmente en favor de las más jóvenes, recibe a cambio la compensación de la administración doméstica y el control de las relaciones entre las otras esposas. Las mujeres más jóvenes suelen encargarse de las tareas más pesadas, tanto en el ámbito del hogar como en los trabajos agrícolas o pastorales. 
Existen rivalidades a nivel doméstico y reproductivo ( a mayor número de hijos, mayor es el prestigio ante el marido) entre las esposas, pero también se desarrolla una solidaridad estratégica para enfrentar la autoridad del marido que incluye una asistencia mutua. Remi Clignet señala acertadamente que "la paradoja de la poligamia es que esta permite reforzar el poder del marido pero a la vez esta se debilita por esta complicidad eventual y potencial de las esposas. Cuantas más mujeres, más aumenta las fuentes de oposición a su autoridad" (op.cit. en BOURQUIA, 1995:112).

miércoles, 26 de junio de 2013

Situación de la mujer bereber III

Obligaciones y derechos jurídicos de las mujeres magrebíes 

Los códigos de familia marroquí y argelino, al igual que el de Túnez, están inspirados en la Sharia o ley islámica, siendo este último país el que más se ha distanciado del corpus religioso. Las diferencias entre países radica en la importancia dada a los tres elementos sobre los que estos fundan su legitimidad: 
  1.  - La institucionalización de la sociedad patriarcal. 
  2.  - El Islam elevado al rango de religión de Estado. 
  3.  - Su aspiración a la modernidad variablemente interpretada. 
 (BESSIS, 1993:179). 

Las características más significativas respecto al estatuto de las mujeres en ambos sistemas jurídicos pueden resumirse como sigue: 
  • El hombre es el único jefe de familia. 
  • La mujer debe obediencia al hombre (ya sea padre, hermano o marido). 
  • Tienen derecho a la manutención o nafaqa. 
  • Pueden disponer y administrar sus bienes personales. 
  • La dote, que la mujer recibe en plena propiedad, constituye una condición de validez del matrimonio. 
  • Las mujeres son excluidas de la filiación, que tiene como principio transmisor la línea paterna agnática (nasab). 
  • Se les prohíbe el matrimonio con un no-musulmán. 
  • Solamente ellas están obligadas a la fidelidad. 
  • La ley marroquí exige el consentimiento de la mujer para el matrimonio; por su parte, en Argelia un padre puede oponerse al matrimonio de una hija virgen si este contrato perjudica los intereses familiares 
  • En Marruecos, la poligamia es limitada a cuatro mujeres, siendo necesario el consentimiento de la primera esposa; En Argelia, este requisito no es imprescindible.. 
  • El repudio (la ley marroquí lo desaconseja) es un privilegio exclusivo del marido. 
  • La tutela de los niños marroquíes de padres divorciados es compartida. En el caso argelino, estos permanecen en la familia agnática. En 1984, en este mismo país se abolió el derecho que otorgaba el domicilio conyugal para la madre divorciada. 
La Muduwwanna (Código de familia marroquí creado en 1957) y la constitución argelina siguen considerando a las mujeres como sujetos dependientes, sin identidad jurídica propia.

Situación de la mujer bereber II

El derecho consuetudinario bereber habla sobre sus mujeres 

El derecho costumbrista bereber, transmitido oralmente de generación en generación y perpetuado en gran parte de las tribus en forma de qanun, es una especie de justicia laica impartida por la jama’a o asamblea popular —controlada por una oligarquía de hombres de la que están excluidos las mujeres y los menores. Este corpus legislativo autóctono convive con la sharia o ley islámica en el sistema social bereber. Pérez Beltrán señala que "vastas regiones sólo han aceptado del sistema islámico algunos dogmas puramente religiosos, mientras que en el plano socio-jurídico han continuado apegados a sus costumbres y tradiciones ancestrales" (PEREZ-BELTRAN, :87). Hart, por su parte, descarta cualquier conflicto entre ambas tradiciones jurídicas. Según el antropólogo, los dos sistemas sancionadores "son complementarios: no sólo operaron a niveles diferentes de efectividad y experiencia, sino también pueden ser considerados últimamente como modos diferentes de la misma cosa, cada uno apoyando y reforzando al otro" (HART:133). 
A pesar de esta complementariedad, sí existen algunas discrepancias remarcables, especialmente entre aquellas sanciones que incumben a las mujeres. 
La disparidad más significativa entre ambos derechos es la referida a la herencia: mientras la ley islámica otorga a las mujeres la mitad del montante recibido por los hombres, la ley de Houbous de la costumbre bereber establece la distribución equitativa de los bienes del padre difunto únicamente entre los hijos varones. Este riguroso sistema sucesorial agnaticio concede a las mujeres el derecho de hospedaje y manutención hasta su matrimonio, pudiendo este ser retomado en caso de divorcio. 
La no dispersión del patrimonio familiar (precario ya de por sí dada la escasez de terrenos de cultivo o pastoreo) es la razón apuntada por la mayoría de los especialistas para explicar esta discriminación, aunque otros, como Servier, ofrecen una tesis muy distinta y de alto contenido simbólico: en el imaginario bereber, el hombre, durante la unión sexual, cumple un acto de posesión, análogo a la labranza. El es la simiente que germina en la mujer, simbolizada como la tierra. La consecuencia social de esta cosmovisión en la cual cada uno tiene su lugar, es que la mujer no puede poseer tierras por ser ella un elemento pasivo en la creación-labranza. 
Sea como fuere, los estudios actuales muestran la persistencia de esta costumbre frente al derecho islámico aunque, gracias a una mayor información e instrucción femenina, cada vez más mujeres llevan sus vindicaciones a los tribunales, especialmente entre aquellas que habitan en las ciudades. 
Otra de las prescripciones sociales destinadas a conservar indivisible la propiedad era el levirato para las viudas, costumbre muy extendida en el Rif marroquí y la Cabilia argelina. En Argelia, el matrimonio obligatorio con alguno de los hermanos del difunto fue abolido, por parte de las autoridades coloniales francesas, en 1903. Según Pérez Beltrán, adoptar a la viuda como concubina o sirviente o casarla con un hombre ajeno al patrilinaje para, de esta forma, acceder a la dote estipulada, eran otras de las posibles "opciones" que le esperaban a la mujer en caso de viudedad. 
El derecho de yabr o libertad de elección para el jefe de familia para escoger el marido y la edad de matrimonio de sus hijas, no sólo presenta diferencias entre la tradición bereber y el derecho islámico, sino también dentro de las propias sociedades bereberes: mientras en las comunidades del Tell magrebí las mujeres debían someterse a la voluntad de su tutor ya fuera virgen, divorciada, viuda o repudiada, esto no ocurría en las sociedades del sur, donde esta ley sólo concernía a las mujeres vírgenes, es decir, hasta el primer matrimonio. Esta última versión fue la adoptada por el derecho musulmán, que la reglamentó como algo propio. 
La dote o tammamt también presenta importantes diferencias intraétnicas. Si para los cabileños suponía un elemento esencial para validar el matrimonio, entre los bereberes de Marruecos la transacción económica no era una condición prioritaria. La sobrevaloración de la dote en la sociedad cabileña viene definida por ser el padre o tutor el dueño de este pago proveniente de la familia del novio. Por su parte, la dote islámica o mahr designa a la desposada como única propietaria. 
El derecho al divorcio para las mujeres bereberes adquiere formas radicalmente opuestas según donde residan. En las comunidades del Alto Atlas marroquí es un recurso utilizado por las mujeres para ascender socialmente; por contra, en los grupos cabileños es el hombre el único sujeto amparado por la costumbre a disolver el matrimonio. La única solución para las mujeres es declararse en estado de insurrección o tamenafekt, refugiándose en la casa paterna. Esta "libertad" femenina es ficticia, dado que su posterior estatus recae en la decisión unilateral del esposo (aunque siempre le quedará el recurso de mantener permanentemente el estado de insurrección). La sharia recoge la posibilidad de una compensación económica o jul’ al marido para conseguir su repudio. Además, la mujer musulmana puede acogerse al derecho de divorcio cuando el cónyuge sufra una enfermedad, tanto física como psíquica, incumpla sus deberes matrimoniales (ya sea su deber de mantenerla o la satisfacción sexual) o haya proferido injurias contra su esposa. 
Ante la violación de una mujer, el qanun da facultad a los miembros del grupo de la víctima para matar o herir al culpable. Según la costumbre, atentar contra el honor de los hombres a través de sus mujeres, sólo puede lavarse con sangre. Si un asesinato se comete para salvar el honor familiar, el autor sólo será condenado por la djema’a a pagar una multa y una indemnización a la familia de la víctima. Por cualquier otro motivo, será sometido a la ley de Talión. Las autoridades hoy día no permiten la aplicación de esta famosa ley, pero las tribus adoptan estrategias integradas en el nuevo sistema social y la venganza puede ser diferida incluso durante años. 
El castigo a la mujer por adulterio solía traducirse en su muerte a manos del esposo aunque, en muchos casos, la djema’a estipulaba una multa igual a la de su cómplice y el marido optaba por devolverla a su familia para que ésta aplicara el castigo establecido. La emoción de la comunidad ante las relaciones ilícitas se atenúa si la mujer es viuda o repudiada y el hombre soltero. 
El homicidio de la mujer a manos del marido no puede generar venganza porque se da por supuesto que ha sido cometido para salvaguardar su honor, aunque pagará una multa a los suegros; la mujer que mata al marido, será muerta por el pueblo: ella no tiene honor que defender.

 

martes, 25 de junio de 2013

Situación de la mujer bereber I

Introducción 

Pretender ofrecer una visión única y globalizadora de la mujer bereber nos llevaría a un retrato parcial de su realidad debido a la heterogeneidad cultural en la que se desarrolla. Son múltiples los factores que nos impiden considerarla como una entidad homogénea o única: no solamente es su adscripción a diferentes marcos geográficos lo que infiere en esta diversidad; los diferentes momentos de su ciclo vital y la edad, su nivel de instrucción, su pertenencia a un hábitat rural o urbano son, entre otras, circunstancias que conforman las diferentes realidades de las mujeres bereberes. 
En este artículo centraremos la atención en las representaciones simbólicas y patrones culturales que conforman la conceptualización de las mujeres bereberes a lo largo de su ciclo vital en las sociedades tradicionales. Por otro lado, no es objetivo de este escrito establecer comparaciones entre las mujeres bereberes y las mujeres árabo-musulmanas del Magreb: todas ellas comparten la misma estructura patriarcal, agnática y patrilineal, además de su confesión al Islam, circunstancias que permiten extrapolar gran parte del contenido de este artículo al segundo grupo de mujeres, a excepción del capítulo referido al derecho consuetudinario bereber. 
Hemos diferenciado dos grandes áreas geográficas para contextualizar este intento de análisis de las mujeres bereberes: 

  1. Las sociedades del Tell, esto es, el Rif marroquí y la Cabilia argelina. 
  2. El sur magrebí, que comprende el Aurés en Argelia y las cadenas montañosas del Medio y Alto Atlas marroquí. 

El análisis de las mujeres bereberes saharianas, las conocidas touaregs, no será objeto de este artículo, debido a sus particularidades culturales, claramente diferenciadas de la población femenina bereber que habita los sistemas montañosos magrebíes, por lo que requeriríamos un espacio más amplio del que aquí disponemos. 

Las mujeres: representantes del honor y la moral familiar 

Toda la vida social bereber está estructurada en torno a un concepto fundamental para la comprensión de las relaciones entre sexos: el honor o nnif familiar. 
La necesaria preservación de esta cualidad moral se erige como base de la cohesión familiar y social, instituyendo a los hombres del principio de autoridad para ejercer un férreo control sobre todos los miembros de la familia y, especialmente, sobre las mujeres, que se consideran como los pilares de la moral y la vida privada familiar. 
El comportamiento de las mujeres del núcleo familiar revierte directamente en el prestigio social del patrilinaje. Consecuentemente, en el seno de este sistema social, "la mujer se verá abocada al papel de madre y esposa, responsable del honor del padre y la perpetuación de su nombre, considerándola un objeto prohibido para los demás" ( MARTIN MUÑOZ, 3)
La interiorización desde la infancia de conceptos tales como Ihya (pudor), Horma (respetabilidad), Qdâr (infundir respeto) o Hachuma (vergüenza) posibilita el aprendizaje del estricto código de conducta que les permitirá el desempeño de los roles que el patrilinaje le tiene destinados: ser una madre fecunda y una fiel esposa. 
La filiación agnática de las sociedades bereberes determina el rígido control sobre la sexualidad de las mujeres; los hombres necesitan disponer de las facultades procreadoras de estas con el fin de asegurar la legitimidad y la continuidad del linaje. El único vehículo para garantizar la paternidad es el control de la fecundidad femenina y, hasta su culminación a través del matrimonio, las mujeres bereberes deben preservar la más importante de sus posesiones: la virginidad... 
Institucionalizada como un valor cultural, religioso e ideológico, el mantenimiento de la virginidad de las mujeres del grupo hasta su matrimonio, se erige en el principal garante del honor familiar. "las niñas (y más tarde, las jóvenes) representan un peligro para el patrilinaje, en el que solo figuran a título provisional, pues destinadas a salir de la familia para integrarse en otra, serán embajadoras, representantes del linaje, que será juzgado a través suyo. Por eso el honor de la familia depende de las niñas, que constituye su punto débil" (LACOSTE-DUJARDIN, 1993:63)
El imaginario bereber naturaliza esta relación jerárquica al conceder, a la naturaleza femenina, el poder de fitna —palabra árabe que significa poder de seducción, subversión, desorden y anarquía— unido al kayd, forma de inteligencia esencialmente femenina y consagrada a la destrucción calculada del sistema. De este modo, son consideradas como un verdadero peligro potencial que amenaza la integridad de los hombres y la estabilidad de la sociedad. El combate, entonces, pasa por el aislamiento-la reclusión en el ámbito doméstico y el matrimonio-que le sirve al hombre para someter la debilidad de sus instintos sexuales y luchar contra las supuestas tentaciones hechiceras de las mujeres. Las palabras de Lacoste-Dujardin son harto elocuentes: "De la mujer depende el futuro(...). Es importante someterla a la ley social. En caso contrario, las mujeres se abandonarían a sus inclinaciones individuales y, por consiguiente, asociales, provocando, desorden, anarquía y hasta negación de este poder de fecundidad que poseen: la esterilidad" (LACOSTE-DUJARDIN, 1993:174).


Continuaremos este articulo en próximas entradas.

viernes, 24 de mayo de 2013

Documental: "No siempre me vestí así"



El velo islámico es un objeto que tiende a instigar sentimientos profundos y diversos. Su práctica y significado se ha abusado mucho a lo largo de la historia. En el contexto de Occidente, la pregunta que un@ podría hacerse es: “En un país libre, ¿por qué las mujeres eligen el velo?” En un modo muy íntimo y reflexivo, tres mujeres musulmanas cuentan su experiencia en torno a la memoria cultural, la identidad, la autocensura, el feminismo, la política y los medios de comunicación. 
Al apreciar el aspecto personal del uso del velo, este documental es capaz de articular la crítica y la reflexión mientras desafía la percepción popular y los estereotipos. Betty Martins, realizadora brasileña residente en Reino Unido, ha producido un material de inestimable valor histórico y comunicativo, con música compuesta especialmente para el documental por la compositora de origen iraní Noura Sanatian.

viernes, 17 de mayo de 2013

La Emoción Violenta y los Femicidios de Honor en los países del Medio Oriente y Norte de África


De la misma autora Nasreen Amina que la entrada anterior. Comentaremos más cosas sobre estos trabajos en próximas entradas. De momento vamos con el tiempo que le dedicamos a este blog bastante justos. Y tenemos que repasar bien lo que nos dice para poder elaborar mejor algunas conclusiones. Lo publicamos con tanta precipitación para que el tema nos se nos transpapelée con otros temas que estamos tratando.

Violencia de Género en Países Arabo-Musulmanes y la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (CEDAW)


En estos momentos acabamos de descubrir este material, con el que estamos trabajando. Aún no tenemos dominado el tema y es posible que algunas percepciones que teniamos sobre el tema hayan de ser modificadas. De momento nos alegramos de poder contar con las publicaciones de la autora: Nasrem Amina, de la que podemos aprender muchas cosas en el futuro.

domingo, 10 de marzo de 2013

Condenadas a la desigualdad (Radio UNED)

 

SINOPSIS: 
Fruto de un proyecto de investigación de I+D+I sobre la situación de las mujeres encarceladas en España es el libro Condenadas a la desigualdad. Sistema de indicadores de discriminación penitenciaria. Un estudio que pone de manifiesto que desigualdades de género que persisten en la sociedad española, se reproducen en prisión, en asuntos como el acceso al trabajo, la salud, la organización de la vida cotidiana, las comunicaciones o la forma diferenciada en que cada centro penitenciario ejerce un sistema punitivo común. Un proceso complejo para obtener información y tratar de crear un sistema de indicadores para evitar esta discriminación (SINDISCRIP) 

PARTICIPANTES: 
Mª Teresa Bardisa Ruiz, profesora de la Facultad de Educación (UNED); Antonio Viedma Rojas, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (UNED); Consuelo del Val Cid, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (UNED); Mª Sagrario Rubido Crespo, profesora de la Facultad de Educación (UNED)

lunes, 22 de octubre de 2012

La silenciosa revolución feminista del mundo árabe

Articulo publicado en: WebIslam

Mujer egipcia durante una protesta.
Consideremos a las mujeres árabes. La imagen predominante es de una mujer pasiva, exótica y cubierta por un velo que reacciona a los hechos en lugar de participar activamente en ellos. Es un objeto impersonal de estereotipos comunales que sostienen prejuicios culturales. 
En realidad, las sociedades árabes están comprometidas en un proceso de cambio inmenso e irreversible en el que las mujeres desempeñan un papel crucial. Durante los últimos 50 años, una intensa urbanización y feminización de la fuerza laboral en todos los países árabes ha impulsado a las mujeres a la esfera pública a escala masiva. 
Durante este período, las diferencias en los niveles de escolaridad entre niños y niñas se han atenuado en todas partes -aunque a diferentes velocidades-. Por cierto, en muchos países árabes, hoy hay más niñas que niños cursando la educación secundaria y superior, lo que demuestra que los padres consideran la educación de sus hijas tan importante como la de sus hijos. Y todas las encuestas muestran que los jóvenes, hombres y mujeres, quieren estudiar y tener un empleo antes de casarse. (Es más, cada vez más quieren elegir a su propia pareja). 
Al mismo tiempo, los cambios demográficos, junto con los factores sociales y económicos que afectan la educación y el trabajo, están provocando una profunda transformación en el modelo tradicional de familia árabe. Una edad mayor para el matrimonio y una fertilidad en descenso -resultado directo de recurrir cada vez más a la anticoncepción artificial- están reduciendo el tamaño de la familia a algo mucho más cercano a las “familias nucleares” de Occidente. La región de Magreb puede liderar en este sentido, pero el fenómeno se observa en todo el mundo árabe, aún en los estados conservadores más rígidos. 
Este nuevo modelo de familia ha cobrado tanta fuerza que también se está imponiendo en la sociedad rural, donde el deterioro de la economía agraria está acompañado por una fuerte tendencia hacia familias más pequeñas. Esta transformación se produce a velocidades ligeramente diferentes en todo el mundo árabe, pero a menudo sucede de manera simultánea en la ciudad y en el campo. 
No sorprende que estos cambios hayan derivado en una redistribución del poder entre la gente mayor y los jóvenes -y entre los hombres y las mujeres-. Hoy estamos presenciando un debilitamiento progresivo del patriarcado, reforzado por el cambio de familias tradicionales a familias más nucleares. 
Por supuesto, estos cambios no marcan un quiebre pronunciado con el pasado. Todo cambio refleja compromisos locales con la tradición y con las leyes patriarcales, y diferentes niveles de ajuste entre los antiguos y los nuevos modos de vida. Las transformaciones, no obstante, son notablemente más débiles y más complejas en países como Palestina e Irak, debido a los graves conflictos por los que han pasado. 
La dinámica de cambio en las sociedades árabes rara vez está acompañada por una transformación del sistema político. La mayoría de los estados se resisten a transferir los procesos de transformación social a su marco legal. Temen, con razón, que ampliar las libertades y desarrollar una autonomía individual dentro de la familia -y así debilitar la autoridad patriarcal- pueda llevar a un cuestionamiento en el terreno público de la base ideológica del poder estatal. 
El resultado es una invocación generalizada por parte de los gobiernos de normas religiosas, y en menor medida referencias a la tradición, para legitimar la continuación del régimen patriarcal. El “feminismo estatal” generalmente es más una manifestación de simbolismo retórico o político, que tiene que ver principalmente con proyectar una imagen progresista a nivel internacional, que un verdadero motor de cambio. 
Sin embargo, es indudable que las autoridades políticas de la región, no menos que las propias familias, se verán obligadas a aceptar las inconsistencias del modelo tradicional cuando se trata de la transformación de la condición de las mujeres. Este cambio afectará a muchos otros, y debe ser analizado desde una perspectiva árabe, así como desde afuera de esa perspectiva. 
Esto es particularmente necesario porque la situación de las mujeres es uno de los principales puntos de referencia que el mundo exterior, y particularmente Occidente, utiliza para evaluar al mundo árabe. Y, desafortunadamente, estas evaluaciones tienden a centrarse en la supuesta resistencia al cambio que deriva de las normas islámicas, lo que oscurece el conocimiento de las verdaderas transformaciones que se están produciendo. 
Por cierto, la visión predominante de las sociedades árabes suele sofocar la capacidad del mundo exterior de eludir su creencia de que el Islam confina a todas las mujeres árabes de la misma manera, cuando en realidad experimentan condiciones muy diferentes. Esto impide que muchos vean, y mucho menos evalúen, los cambios profundos que tienen lugar en las sociedades árabes -y cómo las mujeres están impulsando esos cambios-. Así, Occidente corre el riesgo de privarse de una clave importante para entender el mundo árabe hoy, y cómo será mañana. 

Gema Martín-Muñoz es directora general de Casa Árabe y profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico de la Universidad Autónoma de Madrid.

Mapa con la situación general de las mujeres en los países árabes. Fuente www.yodona.com

El levantamiento de las mujeres en el mundo árabe

La campaña invita tanto a mujeres como a hombres a fotografiarse con un cartel que explique las razones por las que apoyan el levantamiento de la mujer en el mundo árabe. 

Autora: Ana García Díaz - Fuente: Aish - Publicado: WebIslam 


Hace un año, la frustración por los resultados electorales en Túnez y Egipto, el aumento de los casos de acoso sexual denunciados en El Cairo y el desplazamiento a un segundo plano de las mujeres que lucharon durante la revolución, llevó a Yalda Younes, una bailarina de flamenco libanesa, a crear en Facebook la página «El levantamiento de las mujeres en el mundo árabe» . Poco después se sumaron a la iniciativa la también libanesa Diala Haidar, la palestina Farah Barqawi y la egipcia Sally Zohney. Desde hace un mes, su campaña en las redes sociales se ha extendido y ha incitado a ciudadanos de casi todos los países árabes a iniciar, de forma pública y abierta, un debate —el de la condición social de la mujer en el mundo árabe— obviado durante años. 
La campaña invita tanto a mujeres como a hombres a fotografiarse con un cartel que explique las razones por las que apoyan el levantamiento de la mujer en el mundo árabe. La respuesta ha sido abrumadora: hasta el momento han recibido instantáneas de casi todos los países árabes. Aun así, Farah y Yalda instan a que las mujeres de Bahréin, Mauritania, Qatar o Somalia se sumen pronto a la iniciativa. Para ellas, la rápida difusión del movimiento se explica por el sentimiento de solidaridad que las últimas revueltas han despertado entre los ciudadanos de diferentes países árabes: «Cuando vimos a Samira Ibrahim en Egipto protestar por la agresión sexual a la que la habían sometido o supimos del suicidio de Amina el-Filali en Marruecos no lo sentimos como algo ajeno, sino que formaba parte de nuestra realidad y de nuestras reivindicaciones». 
Además, para satisfacción de las organizadoras, casi la mitad de los participantes son hombres y el proyecto ha recibido una importante acogida en países como Yemen o Arabia Saudí, donde muchas de las mujeres muestran sus reivindicaciones con el rostro descubierto. Comenta Farah que «es impresionante porque, a pesar de que muchas de ellas tienen familias abiertas que las apoyan, no hay que olvidar la sociedad tan conservadora en la que viven». 
La variedad en las imágenes (mujeres que se cubren la cabeza o con el tradicional niqab comparten espacio con cuerpos semidesnudos y chicas con piercings, y también con algunos hombres) se corresponde con la diversidad de las consignas. Estas recogen quejas que tienen que ver con la discriminación a la que se somete a la mujer en su vida cotidiana, tanto en su papel en las tareas domésticas (—«Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque no veo por qué tengo que ser yo quien haga la cama de mi hermano»—), como en la limitación de movimiento a la que son sometidas (—«Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque estoy harta de desear cada noche un pene que me permita salir de casa libremente como a mi hermano»—) o las dificultades para emanciparse sin estar casadas (—«Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque no pude completar mi carrera en el extranjero ya que soy una mujer y según mis padres y la sociedad, las mujeres no pueden vivir solas en el extranjero a menos que estén casadas»—). 
Muchos carteles se centran en la violencia sexual y la impunidad en la que quedan muchos de estos crímenes como manifiesta Talah desde Palestina: (—«Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque todavía vivo en un sitio donde el hombre que me violó está felizmente criando a su familia mientras yo me hundo en la amargura porque soy una mujer, soy malvada y seduzco a los hombres incluso si tengo once años»—). En algunas ocasiones la ausencia de condenas por agresiones sexuales se debe al concepto social de honor y, en otras, a la legislación de los diferentes países. Para Yalda Yunes, uno de los aspectos más importantes es que muchos participantes aportan datos de un sistema legal injusto y discriminatorio y así, «la gente está recibiendo información importante: cuáles son las leyes que marginan a las mujeres, por ejemplo». Ejemplos de estas leyes son la que impide a las madres transferir la nacionalidad a sus hijos, la que permite que se exima al violador de ir a la cárcel si acepta casarse con su víctima o la que convierte al hijo en el protector de su madre, como pone de manifiesto Abdulkareem desde Arabia Saudí: «Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque tengo 16 años y según la ley, soy el tutor de mi madre viuda. ¡Levántate, madre!¡Eres fuerte, eres libre!». 
A pesar del éxito, la campaña ha recibido numerosas críticas; lo cuenta Farah: «Nos acusan de ser una distracción de los asuntos verdaderamente importantes o de querer occidentalizar a la mujer». También han causado controversia las fotografías reivindicativas de gais y lesbianas, como la de Jafra desde Palestina: «Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe para poder volver a Palestina y encontrar una novia a la que amar». Algunos seguidores de la campaña han criticado que se mezclen las demandas de las mujeres con las de los homosexuales, otros han abandonado la página de Facebook en la que se reflejan los mensajes por esta razón. 
En efecto, la campaña ha superado las reclamaciones de las mujeres para acoger otras que también tienen que ver con la necesidad de crear un nuevo tipo de sociedad: permitir el matrimonio entre parejas de distintas confesiones, crear un nuevo modelo de masculinidad y feminidad u otorgar un nuevo papel a los hombres. En este sentido se pronuncia una mujer desde el Líbano: «Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque reivindico el concubinato sin estar casada». 
Pese a las dificultades, Farah y Yalda se muestran optimistas y decididas a convertir su iniciativa en una plataforma que estreche los lazos entre las diferentes sociedades árabes y permita destacar el papel de la mujer en la revolución pero también en la vida cotidiana: —«Los cambios no son más que positivos. Ya no hay marcha atrás», señalan—. El objetivo de la página de Facebook es que sirva como espacio de difusión y de debate, algo que, como comenta Yalda, ya se está logrando: «Es emocionante ver que la gente dedica un rato a comentar cada fotografía. Esto permite hablar a gente que no lo haría normalmente. Facebook permite comunicarse con personas con las que nunca te pararías a debatir o que incluso te agredirían físicamente al oír tu opinión. El debate está llegando incluso a la gente que no quiere escuchar». 
Muchos de los lemas de esta campaña evocan el espíritu de las revoluciones de hace un año al tiempo que critican cómo se ha tratado a las mujeres. Eso es lo que manifiesta Nahka desde El Cairo: «Apoyo el levantamiento de las mujeres en el mundo árabe porque lucharon codo a codo con los hombres y cuando conseguimos independizarnos, les prohibimos salir a la calle después de las ocho de la tarde». Farah lo explica de esta manera: «Después de la revolución las mujeres fueron marginadas, en muchos casos de forma inconsciente. Los hombres decían: no queremos protegeros ni queremos que os acosen en las calles, pero, poco a poco, se pusieron de manifiesto las contradicciones dentro del propio movimiento. Las mujeres no participaron en las protestas porque la revolución necesitara números sino porque son tan responsables de ella como los hombres. Queremos permanecer en primera línea de batalla». Por eso, al preguntarles por sus objetivos a largo plazo las impulsoras de la campaña contestan: «queremos sacarla a la calle pero aún es pronto para hablar de eso».

jueves, 4 de octubre de 2012

La imputación por inmoralidad a una víctima de violación sacude Túnez

Esta historia nos interesa porque nos da el tono de como se esta abordando desde los países árabes el tema de la perspectiva de género, concretamente que sea Túnez es paradigmático. Es conveniente conocer de que situaciones partimos para entender lo que esta sucediendo; y consideramos que los materiales con los que trabajemos han de ser, o al menos intentar ser, todo lo plurales que nos sea posible.

Publicado originalmente en El País por María R. Sahuquillo.

El caso de una mujer violada por varios policías, y que ha terminado como imputada por comportamiento inmoral ha abierto una enorme polémica en Túnez. La joven, de 27 años, estaba con su novio dentro de un coche a principios de septiembre cuando una patrulla policial se acercó al vehículo y retuvo a la pareja. Exigió dinero al chico y mientras uno de los agentes le acompañaba a sacar de un cajero 300 dinares (unos 150 euros) otros dos violaron supuestamente a la mujer, según la declaración presentada por la víctima. Pocos días después de interponer la denuncia por agresión sexual contra los policías –que están acusados y en prisión preventiva—, la justicia tunecina comenzó a investigar a la mujer por haber sido sorprendida por la patrulla en un comportamiento inmoral. Aseguran que los agentes les encontraron manteniendo relaciones sexuales.
La joven, que todavía no está acusada formalmente, puede enfrentarse si es condenada a una pena de cárcel de seis meses. Una pena “pequeña”, según su abogada Radhia Nasraoui, conocida militante por los derechos humanos, que tiene más bien un carácter “simbólico”. “Esta acusación no tiene sentido, además no está fundamentada en absoluto en pruebas. Ni siquiera los policías acusados habían dicho que la pareja estaba teniendo un comportamiento inapropiado. El caso es una forma de despertar el miedo en otras víctimas de delitos similares que a partir de ahora temerán denunciar por el miedo a que les suceda lo mismo que a esta joven”, afirma Nasraoui por teléfono desde Túnez.
La abogada, que también preside la Asociación para la Lucha contra la Tortura, explica que violaciones como la supuestamente sufrida por su cliente no son un caso aislado en Túnez. Y, al parecer, están aumentando. La ley de este país es en algunos puntos que mencionan a la mujer la más progresista del mundo árabe –equipara, desde hace 56 años a mujer y hombre y prohíbe la poligamia, por ejemplo—, pero el discurso sobre sus derechos que mantienen el Gobierno del partido islamista moderado Ennahda –en el poder desde que en octubre ganara las primeras elecciones democráticas desde 1956, tras el derrocamiento en enero de 2010 del dictador Ben Ali— es cada vez más conservador. Ejemplo de ello es su intención, finalmente fracasada, de definir en la nueva Constitución a la mujer como “complementaria” en lugar de “igual”.
“La violencia policial contra las mujeres no es algo organizado, pero el discurso del partido (Ennahda) sobre las mujeres ha preparado el terreno”, ha dicho Belhaj Bouchra, otra de las abogadas de la víctima a la agencia France Press. Desde que su imputación salió a la luz, las manifestaciones de apoyo a la mujer se han sucedido en Túnez. Además de pequeñas concentraciones, como la de ayer en la que unas 200 personas se manifestaron a las puertas del tribunal donde la pareja debía comparecer para ser interrogada, la oposición, organizaciones feministas y de derechos humanos, como Amnistía Internacional, se han movilizado para denunciar el caso. La polémica ha traspasado ya las fronteras de Túnez y esta mañana un grupo de activistas de la organización feminista Femen se ha manifestado en toplés ante la estatua de la Venus de Milo, en el Louvre.
Mientras, el Gobierno de Túnez no adopta una postura clara y crítica contra la acusación de inmoralidad. El primer ministro de ese país, Hamadi Jebali, condenó el martes la violación y aseguró que los policías serían juzgados severamente. “Este gesto de los policías es imperdonable. No hay ninguna justificación para este acto bárbaro que va en contra de todos nuestros valores morales”, aseguró al diario belga Le Soir en una entrevista publicada ayer con motivo de su visita a Bruselas. Jebali, sin embargo, tuvo palabras mucho más templadas con las investigaciones sobre la mujer. “Hay quizá, según la autoridad judicial, un caso de comportamiento inmoral, pero lo esencial en este caso es el atentado inaceptable contra la dignidad de una mujer”, añadió.
El ministro de Justicia, Noureddine Bhiri, ha defendido hoy la actuación de la justicia en el proceso. “La violación de la chica es horrible, pero la justicia está siendo muy seria en su análisis del caso”, ha asegurado en un vídeo colgado en la web del ministerio. Bhiri ha criticado los comentarios sobre el caso y la cobertura de algunos medios que, ha dicho, “pueden perjudicar la imagen de Túnez, de la justicia y de la credibilidad, y la confianza, que la gente deposita en ella”, ha estimado.
“Nunca habría creído que fuese a ser interrogada por un tribunal como acusada. Yo pensaba que era la víctima, no la acusada”, ha declarado la mujer, que ha preferido mantener su intimidad, al diario tunecino Al Chourouk. “No voy a renunciar [a la denuncia] después de haber sido humillada de esa forma”, ha insistido.
Los tres policías que supuestamente la agredieron y robaron a la pareja están encarcelados desde hace semanas y se enfrentan a durísimas sanciones. En Túnez, la violación con violencia está teóricamente penada con la pena capital, aunque desde hace más de 20 años no se llevan a cabo ejecuciones en ese país.

lunes, 23 de abril de 2012

Estar yendo. Un viaje atravesando fronteras (Radio UNED)


SINOPSIS: 
Dentro del Seminario permanente sobre mujeres y literatura, se ha celebrado un coloquio internacional que uniera estos dos elementos con las migraciones de mujeres. Marina Sanfilppo su subdirectora nos explica en que consistió y Nora Levinton nos habla acerca de Las perlas rojas de Alicia Dujovne y nos dice lo que es "Estar yendo": un viaje atravesando fronteras.

PARTICIPANTES: 
  • Marina Sanfilippo, profesora de Italiano. 
  • Nora Levinton Dolman, Psicoanalista.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Cuestión de Género


Cuando hablamos de mujeres y de hombres en el siglo XXI, nos referimos a sujetos sociales del sexo femenino y masculino, con connotaciones muy distintas, a las de sus homólogos de otro tiempo histórico. Porque, así como cambia la historia de los acontecimientos, es decir, su contenido objetivo, cambia también la forma de mirar, de pensar e interpretar lo que sucede.
Este programa pretende hacer una aproximación filosófica a la historia del género, a la construcción discursiva de los significados en torno al sexo biológico, a los factores sociales, políticos y económicos que condicionan esos significados, y a la manera en que se gestan en la sociedad las relaciones femenino-masculinas.

Participan: 
  • Amelia Valcárcel, Catedrática Filosofía Moral y Política de la UNED.
  • Ignacio Atienza, Profesor de Historia del Género de la UAM. 
  • Teresa Forcades, Monja Benedictina, teóloga y médica.


lunes, 28 de noviembre de 2011

I Jornadas Internacionales de las Mujeres del Mediterraneo




Taula Cívica del Sur del Mediterráneo

En un mundo globalizado donde todo fluye y circula, donde el capital no tiene frontera, donde los problemas de un sitio afectan al resto del mundo, donde se resalta con vehemencia unos supuestos logros de un crecimiento que nunca llega a la gente. Los pueblos de ese mundo por muy vecinos que sean apenas se conocen.
La T.C.S.M. pretende, organizando esas primeras jornadas Internacionales de las Mujeres del Mediterráneo, que haya un mínimo intercambio mutuo de ideas y de conocimiento entre dos mundos vecinos y a la vez recelosos el uno del otro.
A esas jornadas asisten mujeres de primer orden del norte de África, Europa y Oriente Medio.
Esperando que esas jornadas resulten de interés para que las ideas sensatas ganen más espacio. El objetivo es el de reafirmar este puente de comunicación entre mujeres, contribuir a desmontar los estereotipos y tópicos, y conseguir una mejor percepción de las diversas realidades de las mujeres y de las luchas por sus derechos en ambas orillas del Mediterráneo.
Estas jornadas tendrán lugar el día 1 de diciembre a las 18:30 y el 2 de Diciembre a las 9h en el Instituto Francés de Valencia, Calle Moro Zeit nº 6 Barrio del Carmen Valencia y a las 10h el día 3 de Diciembre Sede Fundar, calle fuencaliente, nº 1 valencia. (taulacivicasurmediterraneo.blogspot.com)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las mujeres árabes no aceptarán más repúblicas islámicas

Entrevista a Zainab Anuar

Ni las amenazas, ni los insultos han borrado la sonrisa de Zainá Anuar. Tiene 57 años y lleva más de 20 empeñada en adaptar el islam a los tiempos actuales; en devolver al Corán el “carácter vanguardista” que tuvo cuando fue redactado en el siglo VII.

Fundadora en 1987 de Sisters in Islam —una ONG de Malasia que lucha contra los extremistas y los conservadores, contra su Gobierno y contra las instituciones por la defensa de la igualdad, la libertad y la dignidad de la mujer musulmana—, Zainá, que se define como “feminista y creyente”, afirma que “la mujer lidera el cambio imparable que se vive en las sociedades islámicas”. Sisters in Islam recibió anoche en Barcelona el premio Casa Asia por su labor en defensa de los derechos de las musulmanas.

Georgina Higueras ¿Qué opina del anuncio del nuevo líder de Libia de que levantará las restricciones a la poligamia impuestas por el régimen de Gadafi?

— Zainab Anuar. Es muy triste que después de una revolución quieran restablecer la poligamia. El reto que ahora enfrentan las árabes es el intento de que los cambios democráticos no se apliquen a las mujeres, pero ellas no permitirán quedarse fuera de la primavera árabe. Las mujeres reivindican sus derechos desde una realidad que ha llevado a muchas a formar parte del mercado laboral y a ser las que mantienen el hogar. Ya no son aquellas de los tiempos del profeta cuya vida se limitaba a la casa.

Pero, ¿pueden dejarlas atrás?

— Uno de los mayores éxitos de la primavera árabe es que psicológicamente ha roto al miedo. Han hecho oír sus voces y ya no se apagarán. El fracaso de la revolución islámica iraní ha enseñado muchas lecciones. Las árabes no aceptarán más repúblicas islámicas.

¿No cree que los mulás pueden secuestrar la revolución como hicieron los ayatolás en Irán?

— Ese tiempo ha pasado. La sociedad civil no lo permitiría. La primavera árabe ha logrado abrir el espacio público y el sentimiento de poder del pueblo. Sus voces han derribado dictaduras asentadas durante décadas.

Pero, hay muchos extremistas…

— En una democracia salen a la luz los extremistas y también los moderados. Sin democracia no hay cambios. El extremismo no es religioso sino cultural. La religión domina la escena política cuando los gobiernos fracasan en mejorar la vida de sus ciudadanos y en crear un espacio público de debate. El autoritarismo y la falta de desarrollo convierten a la religión en la voz contra la injusticia.

¿Cree que la religión ampara a los pobres?

— Asistimos a la transición de la sociedad rural a la urbana, lo cual hace que mucha gente se sienta perdida y se acoja a la seguridad que brindan los rígidos principios de la ortodoxia, que fomentan unos hombres que viven desconectados de la realidad. Ellos se han arrogado la capacidad de interpretar el Corán, pero lo hacen paralizados en el tiempo, sin tener en cuenta los cambios operados en estos 14 siglos.

¿La mujer puede interpretar el Corán?

— A eso se dedica Sisters in Islam desde su fundación: a promover el conocimiento de un islam que reconoce los principios de justicia, igualdad, libertad y dignidad. Es una lucha dura, pero cada vez que arremeten contra nosotras ganamos más espacio a nivel global.

¿Se beneficia de la represión?

— La utilizamos. Así, cuando el Gobierno malasio prohibió nuestro último libro, Extremismo islámico y su impacto en el derecho de las mujeres, llevamos al Gobierno a los tribunales. El pasado enero ganamos el juicio, pero lo más importante ha sido el eco que todo esto ha tenido en la sociedad a nivel local y global. Ahora nos planteamos nuevos retos legales contra la discriminación de las musulmanas en Malasia La ley reconoce la igualdad de derechos de las mujeres de las minorías china e hindú, pero no los de la mayoría malaya debido a su religión islámica.

¿Cómo nació Sisters in Islam?

— Los políticos no tienen coraje para hacer frente a la opinión pública. Somos la voz de la resistencia frente a unos hombres que interpretan el Corán y la Sharía de forma discriminatoria e injusta para las mujeres. Comenzamos la lucha escribiendo en los periódicos y recurriendo a los medios de comunicación.

¿Las sociedades islámicas están abiertas al cambio?

— El cambio nos toca hacerlo a nosotras. Hay consenso entre las mujeres de que nuestro momento ha llegado. No queremos ser las parias del mundo. Se ha roto el monopolio de interpretación de lo divino. Se acabó el aceptar la poligamia y el maltrato como nuestra obligación de sumisión al marido.

¿No teme a los extremistas?

— No. En Malasia no hay una tradición violenta. Me insultan, me envían correos amenazantes, pornografía… pero no temo por mi vida. Los extremistas son hombres que ante su incapacidad de adaptación a la realidad recurren a un lenguaje desesperado. Los tomo como nuevas oportunidades de cambio y un nuevo impulso a nuestro empeño en crear una alternativa de igualdad que rete al extremismo.

¿Esta orgullosa de lo que hace?

— Sí, he conseguido demostrar que los valores de igualdad, justicia, dignidad… no son occidentales, sino que están enraizados en el islam. Ahora tenemos las herramientas y el conocimiento para extenderlos entre los cientos de millones de musulmanas.

¿Qué opina su familia de sus ideas?

— Mi familia siempre me apoyó. Mi madre, pese a ser ama de casa, siempre nos dijo que teníamos que ser independientes y ganar nuestro dinero para no depender de un hombre.