Espacio donde compartir experiencias y recursos para Mediadores Interculturales.
Mostrando entradas con la etiqueta síndrome de Ulises. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta síndrome de Ulises. Mostrar todas las entradas
viernes, 4 de octubre de 2013
jueves, 3 de noviembre de 2011
El Síndrome de Ulises: Emigrar no siempre es la solución
El fenómeno de la emigración no es nuevo. De hecho, cuando se descubrió América muchos de los europeos se embarcaron en los antiguos buques y pusieron rumbo al nuevo continente con la esperanza de encontrar una nueva vida y más oportunidades para lograr sus sueños. Hoy los flujos migratorios han cambiado el sentido pero de una forma u otra, el fenómeno que sigue estando en la base es el mismo casi siempre es el mismo: la inconformidad con el estado de cosas del país donde se vive y la esperanza de encontrar un mundo mejor en el país donde se emigre.
Sin embargo, los especialistas que estudian actualmente las características de las personas que emigran afirman que estas deben enfrentarse a una serie de requisitos del medio que en muchas ocasiones depletan sus recursos psicológicos, provocando un nivel de estrés mucho mayor del que existía en la antigüedad. De esta forma, Joseba Achótegui, psiquiatra y profesor de la Universidad de Barcelona ha acuñado un nuevo término para indicar a los emigrantes ilegales (o aquellos que emigran en condiciones extremas) que sufren grandes periodos de estrés: Síndrome de Ulises o en términos más científicos, Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico.
Como se puede presuponer, este término hace referencia al legendario Ulises. Homero lo relataba en la Odisea de la siguiente forma: “...y Ulises pasábase los días sentado en las rocas, a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando incansablemente...” Y luego, en otro pasaje, en aras de protegerse del perseguidor Polifemo le responde a este: “preguntas cíclope cómo me llamo… voy a decírtelo. Mi nombre es nadie y nadie me llaman todos…”
Y es que quizás las cosas no han cambiado mucho desde aquellas fechas hasta el momento porque hoy muchos emigrantes, sobre todo los clandestinos o ilegales, que desean sobrevivir deben ser invisibles, abandonar su identidad e integración social. Obviamente, de esta forma no se puede hablar de equilibrio o salud mental.
Los cuatro puntos de tensión
- La soledad, dada por la separación de familia y sus amistades. La nostalgia por lo que quedó detrás es difícil de superar, sobre todo cuando se llega a un país de costumbres diversas. Si a esto se le suma la imposibilidad de reencontrarse con los seres queridos debido a que las condiciones económicas no lo permiten, el cuadro se hace aún más dramático. De esta forma, muchas veces la persona siente que ha caído en una especie de vacío afectivo muy difícil de sobrellevar.
- El fracaso, cuando finalmente el emigrante se da cuenta que en el país al cual ha llegado no hay tantas posibilidades como pensaba, comienzan a aflorar los sentimientos de desesperanza y fracaso. Muchas personas emigran con el objetivo de mejorar económicamente u obtener un trabajo mejor pero si después de un tiempo prudencial sus metas principales no se encuentran cercanas, se corre el riesgo de caer en una gran depresión pensando que el esfuerzo realizado no ha valido la pena.
- La lucha cotidiana, cuando la persona se traslada a otro país debe comenzar su vida desde cero, esto implica encontrar un apartamento decente, establecer nuevos hábitos alimenticios y satisfacer otros muchas necesidades cotidianas. Sin embargo, para esto se necesita cierta solvencia económica que normalmente los emigrantes no poseen (en parte porque aceptan trabajos mal pagados y porque parte del dinero lo envían a sus familiares). Por ende, se encuentran luchando por la sobrevivencia día a día, una lucha que es altamente desgastante, tanto en el plano psicológico como físico.
- El miedo, la mayoría de los emigrantes ilegales acceden al nuevo país pasando por redes de contrabando de personas que proponen viajes inciertos en los cuales se puede perder la vida. Obviamente, esto genera miedo pero el peor problema radica en la aprensión cotidiana, en el temor a ser deportados.
Los síntomas del Síndrome de Ulises
Quienes están aquejados de este mal presentan algunas características peculiares que no se aprecian en todos los emigrantes, estas son:
- Tristeza: expresada en el sentimiento de fracaso y de indefensión aprendida.
- Llanto incontrolable: expresado en situaciones límite y sin importar el género.
- Culpa: sensación de que ha hecho mal a las otras personas (fundamentalmente a los familiares cercanos que ha dejado en su país) y culpabilidad por todo lo que le sucede, autoacusándose de su situación actual. Aparecen los reproches y los pensamientos del tipo: “no debería haberlo hecho”.
- Tensión y nerviosismo: síntoma muy frecuente que expresa el enorme esfuerzo que se realiza por combatir las adversidades.
- Preocupaciones excesivas y recurrentes: estas personas usualmente deben tomar grandes decisiones en muy poco tiempo, a la misma vez, se preocupan por quienes han dejado atrás y por el propio futuro. Obviamente, esta situación es difícil de soportar cuando se extiende por largos periodos de tiempo.
- Insomnio: los pensamientos rumiativos son los principales responsables de los problemas para conciliar el sueño ya que durante la noche (cuando no hay estímulos externos que distraigan el pensamiento) afloran los recuerdos y la soledad se hace aún más difícil.
A estos síntomas eminentemente psicológicos suelen sumársele otras manifestaciones físicas como los dolores de cabeza y la fatiga extrema.
Obviamente, la solución a esta problemática no se encuentra únicamente en hacer acopio de fuerzas por parte del emigrante sino que se necesita de una voluntad política que pueda palear algunas de las dificultades que causan esta malestar. Y quizás un poco comprensión por parte de los nativos podría marcar la diferencia en el día de esta persona.
Fuente:
Achotegui, J. (2004) Emigrar en situación extrema: el Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (Síndrome de Ulises). Norte de Salud Mental; 21: 39–52.
Escrito por Jennifer para Rincón de la Psicología
sábado, 2 de julio de 2011
lunes, 20 de diciembre de 2010
"SOS .... Soy inmigrante. El Síndrome de Ulises"
Cuando una persona emigra de su país y se instala en otro para trabajar se abre un mundo nuevo a su alrededor. A veces, la sensación de desarraigo llega al extremo, desencadenando un cuadro de estrés brutal, acompañado de tristeza y de consecuencias físicas y psicológicas que generan una pérdida de salud. Entonces, hablamos de un síndrome que queda detalladamente descrito en el libro "SOS… Soy inmigrante. El síndrome de Ulises" (Ediciones Pirámide), de Ángel Castro. En diálogo con RedInmigrante.es, asegura que su publicación pretende ser una guía tanto para los recién llegados como para los profesionales que trabajan con este colectivo y que el sistema sanitario está cada vez más preparado para enfrentar este cuadro.
RI: ¿Cuáles son las principales características del Síndrome de Ulises?
AC: El Síndrome de Ulises, como recalca el Doctor Joseba Achotegui en todas su intervenciones, no es un problema mental, sino una situación de estrés tan grande que supera la capacidad adaptativa del individuo, conllevando efectos negativos para la salud en estas personas. Está relacionado con la migración, puesto que en ella se produce un choque cultural muy importante; todo lo que está alrededor de la persona cambia: las personas, el ambiente, el paisaje, el idioma, las características físicas. Existe una serie de ‘estresores’, como la soledad, la lucha por la supervivencia, el miedo, y factores que los potencian, como la multiplicidad de factores, la cronicidad, la intensidad de los mismos estresores, la ausencia de control, la ausencia de una red social de apoyo. Además, se observan síntomas relacionados con la depresión, como la tristeza, baja autoestima, culpa, nerviosismo, insomnio, pérdida de interés, irritabilidad, y consecuencias físicas, como cefaleas o fatiga, que minan la salud del inmigrante.
RI: ¿A cuántas personas puede afectar?
AC: Como afirma en el libro el Doctor Achotegui, que acuñó el término ‘Síndrome de Ulises’ y trabaja activamente por sacar a la luz esta dolencia, se estima que alrededor de la mitad de los inmigrantes que residen actualmente en España sufren algún tipo de dolencia relacionada con el Síndrome de Ulises. Es imposible cuantificar este número, pues no sabemos cuántos inmigrantes sin papeles residen hoy en nuestro país, pero si sólo contáramos los ‘oficiales’, que son casi cinco millones, podríamos estar hablando de varios cientos de miles de personas que lo sufren.
RI: ¿Cuál es el perfil del inmigrante que padece este síndrome?
AC: No existe un perfil determinado de inmigrantes que sufren este síndrome. Lógicamente, cuanto más solos se sienten, cuanto menos acompañados estén en España, más posibilidades existirán de sufrir no sólo el Síndrome de Ulises, sino otra serie de problemas de salud. Las personas que viven en nuestro país de manera ‘legal’, que se encuentren adaptados a la sociedad, que comparten actividades con otras personas, disfrutarán de una mayor y mejor calidad de vida. Las que no, son más vulnerables. Aún así, no hay un perfil claro.
RI: Pero, ¿hay personas más propensas a sufrir esta patología, por ejemplo, por las diferencias culturales, su idioma o su situación administrativa?
AC: Sí, hay varios aspectos que pueden influir a la hora de sufrir esta patología. La situación legal, por supuesto. Las personas que se encuentran sin papeles en España son más vulnerables a todas las cuestiones sanitarias, tienen menos asesoramiento, menos ayuda. En muchos casos tienen que esconderse y viven en peores condiciones. Además, su situación irregular hace que en muchos casos no puedan, por desconocimiento, o no deseen entrar en contacto con las instituciones sanitarias, con lo que sufren más y más solos los efectos de este tipo de patologías. También influyen algunas características personales. Por ejemplo, como afirma el Doctor Achotegui en el libro, las personalidades dependientes son las que más, puesto que deben soportar mucha soledad y en la mayoría de los casos acaban por doblegarse. Por el contrario, las personas inteligentes y las que cuentan con buenas habilidades sociales tienen más fácil el contacto con otras personas, la creación de redes sociales y se sienten más protegidos.
RI: ¿Hay nacionalidades más proclives a padecer el síndrome?
AC: Sobre el origen se encuentran pocas diferencias. Como afirma el Doctor Achotegui, sí se ha observado que los subsaharianos muestran una mayor fortaleza ante los síntomas del Síndrome de Ulises que los originarios de otras zonas. Aunque estos males pueden afectar a todas las personas que migran, independientemente de su origen.
RI: ¿Cómo se trata esta patología?
AC: El tratamiento es complicado. La interrelación de factores culturales, sociales, psicológicos y sanitarios dificultan la intervención y el tratamiento. En el libro se desarrolla este tema ampliamente, pero brevemente se puede decir que se debe dar un tratamiento terapéutico, donde el profesional debe establecer una relación próxima y comprensiva con el paciente, tratarlo con educación, dejarle expresarse, respetar las diferencias culturales. Creo que lo más importante es ofrecerles comprensión y ayuda, que nos vean como personas sinceras que queremos ayudarles.
RI: ¿Por qué? ¿Existe desconfianza por parte del paciente?
AC: Hay que tener en cuenta dos cosas; en primer lugar, que muchos inmigrantes no conocen cómo funciona el sistema sanitario español, con lo que pueden desconfiar de los profesionales; en segundo lugar, tenemos que tener claro que muchos proceden de zonas donde los occidentales no somos muy bien vistos, con lo que puede existir un sentimiento de hostilidad. El tratamiento debe aunar una intervención farmacológica, psicoterapéutica y psicosocial, respetando la intimidad y las características culturales del inmigrante, pero haciendo ver que esas diferencias pueden ser una causa de sus males, con lo que él también ha de ser comprensivo con los españoles que desean ayudarle.
RI: ¿Están los servicios sanitarios españoles preparados para tratar a los inmigrantes con Sindrome de Ulises?
AC: Desde mi punto de vista están empezando a estarlo. La inmigración económica es muy reciente en nuestro país. El número de inmigrantes residentes en España ha crecido exponencialmente en los últimos 15 años, con lo que la sociedad quizás no estaba preparada para darle respuesta. Poco a poco se está consiguiendo y desde todos los sectores se está haciendo un esfuerzo por responder a sus demandas. Aún así, hace falta más visibilidad del inmigrante como persona que vive en nuestro país, que debe disfrutar de los mismos derechos y obligaciones, claro, que los autóctonos.
RI: ¿Cómo incide la reagrupación familiar en su cura?
AC: Como se puede suponer, la reagrupación familiar soluciona la inmensa mayoría de problemas que tienen todas las personas. Y si no los soluciona, hace que se vean de otra manera. Piensa en nosotros mismos, que vivimos en condiciones muy diferentes a los de la mayoría de inmigrantes de los que se habla en el libro. Cuando estamos unos días fuera de casa, al paso del tiempo, sentimos que nos falta algo, podemos ser incluso más vulnerables en cuanto al ánimo y la salud. Imagínate entonces estando varios años, solo, a miles de kilómetros de distancia de tus seres queridos, sin papeles, sin acceso a la mayoría de servicios y sin recursos para poder ir a visitarlos. Es duro. Cuando consiguen la reagrupación familiar su vida cambia y todo lo de su alrededor, aunque sea negativo, se ve distinto.
RI: Tu libro recoge el testimonio de dos inmigrantes que han ocultado sus nombres. ¿Por qué has decidido personalizar la descripción de este fenómeno?
AC: Por varias razones. En especial, porque considero que las personas que sufren algún tipo de dolencia, problema, o situación negativa, pueden identificarse mejor si se presentan casos de personas como ellos, anónimas, y en los que pueden verse reflejados. Creo que esto es más útil que presentar datos, sintomatología y tratamientos, de manera más fría. Además, esta opinión personal mía se ve totalmente apoyada por la Editorial Pirámide dentro de la colección ‘SOS Psicología Útil’. En todos sus libros se analiza un fenómeno en primera persona.
RI: ¿A quién va dirigido tu libro y cuál es la aportación que quieres hacer con él?
AC: En primer lugar, a los propios inmigrantes, los verdaderos protagonistas del libro. Para que puedan leer historias similares a las suyas, que se puedan sentir identificados y se den cuenta de que hay recursos y personas dispuestas a ayudarles a superar sus penas y problemas de salud. Creo que es necesario que ellos, por una vez, sean protagonistas de ‘algo’ que intente ayudarlos, no sólo de sucesos y tragedias. Por otra parte, deseo ofrecer información a las personas que trabajan con los inmigrantes, ya sea de manera oficial, como sanitarios y funcionarios, como desinteresada, es decir, voluntarios y personas anónimas que los ayudan, para que sepan de la existencia de esta dolencia, para que puedan identificarlo y para que sepan a dónde dirigirse cuando detecten estos síntomas. Con poder ayudar a un inmigrante, sólo a uno, o a una persona que los atienda, ya está justificada, para mí, la publicación de este libro.
Ficha del libro:
"SOS... Soy inmigrante. El síndrome de Ulises" (Ediciones Pirámide, colección SOS... Psicología Útil), del doctor en psicología Ángel Castro Vázquez, investiga en profundidad a las personas que padecen el síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple. Castro afirma que esta circunstancia suele ocurrir "durante los primeros años de estancia en el país de destino y puede desembocar en depresiones y pérdida de salud".
A lo largo de la obra se presentan dos historias, la de Lebón L. y la de Klara G. Ellos ofrecen sus testimonios y reflexiones sobre cómo es su vida en España y sobre los males que les acechan.
En la obra se presenta información sobre la situación actual de la inmigración en nuestro país, donde más del 38% proviene de países miembros de la Unión Europea, un 35% de países latinoamericanos, seguidos por los africanos y asiáticos.
Asimismo, analiza el síndrome de Ulises desde sus causas como la soledad, el duelo por el fracaso, la lucha por la supervivencia o el miedo, pasando por sus síntomas, hasta su tratamiento y solución. También incluye una entrevista con Joseba Achotegui, descubridor de esta patología, desarrolla un apartado sobre el síndrome de Ulises en la literatura y en el cine y una guía de centros y organizaciones que pueden ofrecer ayuda a los inmigrantes que lo necesiten.
Entrada original en DiversAlacant:
miércoles, 1 de diciembre de 2010
El estrés que provoca la emigración
Los cambios de vida son una de las causas del estrés en las personas. Los emigrantes son susceptibles de sufrirlo, precisamente porque cambian de país, de trabajo, dejan a la familia. ¿Cómo superar el estrés que crea la emigración?
jueves, 5 de agosto de 2010
Síndrome de Ulises
El sindrome de Ulises
Cargado por raulespert. - Vídeos de ecología, sociedad, economía y sostenibilidad.
El Síndrome de Ulises, también conocido como síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, es un síndrome de naturaleza psicológica que se caracteriza por un estrés crónico que viene asociado a la problemática de los emigrantes al afincarse en una nueva residencia. El nombre viene variado del héroe mítico Ulises el cual, perdido durante muchísimos años en su camino de vuelta a Ítaca, añoraba su tierra de origen pero se veía imposibilitado de volver a ella. Según su descubridor, el doctor Joseba Achótegui, psiquiatra del SAPPIR y profesor titular de la Universidad de Barcelona, es una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad, al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y sentimiento de lucha por sobrevivir. Se calcula que en España puede haber unas 800.000 personas afectadas por esta enfermedad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

