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martes, 18 de junio de 2013

Se rodó Tanger Gool y se jugó el partido





Al final la iniciativa de crowfunding de rodar una película documental que hiciera visible el fútbol femenino en la ciudad marroquí de Tanger de la que hablábamos en una de nuestras anteriores entradas ha llegado a un modesto pero importante buen termino. Seguiremos el tema ya que nos gustaría poder ver el documental al completo ya que no pudimos asistir al partido.

Andrea Gautier, productora ejecutiva de Tanger Gool.


martes, 20 de noviembre de 2012

Tanger Gool (Lanzanos.com)



Descripción: 
Tánger Gool es la historia de varios personajes que deciden ayudar a uno de los equipos femeninos de fútbol, Las Gacetas del Estrecho, para darlas visibilidad, porque a pesar de la devoción de los marroquíes al fútbol, el deporte femenino sigue pasando desapercibido. Para ello, Fátima, la protagonista, organiza un partido con Las Féminas del Atlético de Madrid con un objetivo: convertirlo en un gran evento en la ciudad que ayude a promocionar el fútbol femenino y un encuentro entre culturas. A través de este objetivo conocemos la ciudad y los personajes: 
  • Fátima, una cooperante Marroquí que decide ayudar al equipo. 
  • Las diferentes jugadoras de Las Gacetas del Estrecho. 
  • Tarik, un profesor de video que esta haciendo un taller sobre el fútbol en la ciudad con sus alumnos y alumnas y tiene problemas con Ahmed, uno de los chicos. Ambos son emigrantes retornados. 
  • Sisco. Un profesor de break dance que tiene su propio grupo de baile con el que trata de salir adelante. 
  • Moxhin, uno de los fundadores de la asociación Arej, donde se imparten los cursos de vídeo y que trabaja en temas de cooperación con jóvenes del barrio de Bir Chifa. 
Y muchos más personajes secundarios (músicos, artistas plásticos, aficionados al fútbol…) que ayudan a retratar la ciudad. Fútbol, deporte, igualdad, cooperación, solidaridad y modernidad, son algunos de los ejes del film. Temáticas que se abordan en un mismo espacio y en un periodo de tiempo concreto: alrededor de los partidos y la afición a la liga española de fútbol. Un film que aborda en definitiva la necesidad de ayudarse para construir un futuro mejor y dar visibilidad a las nuevas generaciones marroquíes. 

¿Para qué es el dinero? 
La financiación que estamos buscando en “lánzanos” es para poder cubrir los gastos de la organización y rodaje del partido entre las Gacetas del Estrecho y Las Féminas del Atlético de Madrid. Después de un rodaje de un mes, en el que hemos podido cubrir un 80% del guión, nos falta la financiación para organizar ese partido, hacerlo, rodarlo e incluirlo como una de las escenas finales de la película. En Féminas y la Fundación del Atlético de Madrid hemos encontrado un aliado, y estamos trabajando conjuntamente para lograr la financiación para llevarlo a cabo. 

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Además del trailer donde podéis ver parte del material rodado tenemos una cuenta en youtube con videos del making off. 
  
¿Por qué hacer el partido? 
Porque a través de un encuentro amistoso tendemos un puente entre ambas culturas, entre Madrid y Tánger, entre España y Marruecos, un intercambio de experiencias, un diálogo entre las dos orillas. Porque promocionamos a ambos equipos en particular y el fútbol y el deporte femenino en general. Porque al margen del impacto mediático que tenga el evento, no muere ahí. Forma parte de una película. 

Estado de la producción: ¿ A dónde va el dinero? 
TÁNGER GOOL se encuentra en proceso de posproducción a falta de rodar el encuentro amistoso entre ambos equipos, y posibles retakes (tomas sueltas) en función también de los caminos que tome la historia. La fecha de su estreno esta prevista para finales de 2013, año en que comenzará su andadura por festivales para después tratar de estrenar en salas. Estamos en proceso de búsqueda de financiación tanto para la realización del partido como para el proceso de postproducción. 
Hemos rodado la película en árabe, francés y español y estamos tocando puertas en Marruecos y Francia para posibles coproducciones. Tánger Gool lleva gastados 30 000 euros que se han ido en pagar una parte de los sueldos del equipo técnico y sobre todo, los gastos derivados de dos años de preproducción y un mes de rodaje en Tánger. En caso de superar la cantidad solicitada, la recaudación se empleará para cubrir otros gastos derivados del rodaje y de la realización del documental. 

Quiénes somos. Smiz and píxel 
Esta productora la componemos Juan Gautier y Andrea Gautier. Se montó en el 2006 después del documental Sanfermines 78. Este documental fue el segundo más taquillero del año en cines y se vendió a varias televisiones. Con el dinero recaudado invertimos en equipo y se montó la productora con la idea de sacar adelante proyectos propios. 
Desde entonces hemos hecho dos cortometrajes de ficción y tres documentales cuyas trayectorias en festivales, emisiones en televisiones, etc. han tenido muy buenos resultados, además de algunos trabajos de encargo de video y perspectiva de género. Llevamos dos años tratando de darle un impulso nuevo a la productora y darle una buena bofetada a la crisis con lo que mejor sabemos hacer. Si quieres saber más puedes visitar nuestra web (www.smizandpixel.com)

domingo, 6 de febrero de 2011

La importancia de poder evaluar lo que hacemos


¿Cómo aprovechar las ventajas de tener que evaluar?

Publicado por SolucionesONG.org el 28.01.11

Los procesos evaluativos son, per se, beneficiosos y deberían ser prácticas habituales dentro de las ONGs. Igual que se realizan identificaciones, se diseñan y ejecutan los proyectos, éstos han de ser evaluados.

Autoras: Paula Sánchez Carretero y Ana Álvaro Moreno
Socias de la Cooperativa de Iniciativa Social Transformando

Sin embargo, la realidad es que la evaluación no ha sido tradicionalmente una práctica habitual en las organizaciones. Podríamos encontrar muchas razones que han podido influir en ello, entre otras, la falta de tiempo para la reflexión; la priorización que se ha dado a la cantidad frente a la calidad; la escasa cultura de autocrítica y transparencia y la percepción de la evaluación como una fase “de lujo” dentro del ciclo del proyecto (es decir, que en situaciones de crisis como en la que actualmente nos encontramos, se tienda a prestar menos atención a esta fase frente a otras).
Sin entrar a analizar en profundidad estas razones, nos centramos en el hecho de que, en el campo de las intervenciones sociales, de cooperación al desarrollo y de codesarrollo, cada vez son más las entidades financiadoras que exigen realizar evaluaciones externas o que las valoran muy positivamente. Sin embargo, esta imposición puede generar un efecto contrario al deseado. Puede ocurrir que se perciba la evaluación como un mero trámite, ajena a la organización y al proyecto. Estos planteamientos, junto con la eterna saturación y concentración de trabajo que sufre el personal de las ONGs, pueden tener consecuencias no deseadas en los procesos evaluativos. Es posible, por ejemplo, que si se considera la evaluación como una “obligación administrativa más”, no se tenga en cuenta desde el comienzo de la ejecución y mucho menos, en el planteamiento del proyecto. Entonces, la evaluación se vuelve invisible y reaparece como un fantasma en los momentos de mayor concentración de trabajo para el equipo técnico del proyecto. Éste recuerda que había planteado una evaluación en el presupuesto y que “hay” que hacerla. Así empieza una carrera que tiene como objetivo principal salvar el “obstáculo”, porque el tiempo juega en contra y se tiene que entregar el informe de evaluación. Al final, el informe de evaluación pasa por la organización y por el proyecto sin la utilidad que podría haber tenido.
Pero, ¿puede la evaluación servir de mejora para las intervenciones y ser una herramienta de aprendizaje en las organizaciones?
Hay tres responsables para conseguirlo: la entidad financiadora, el equipo evaluador y las ONGs.
La entidad financiadora podría permitir unos márgenes presupuestarios adecuados a lo que se exige. En algunos casos, se podría evitar encorsetar tanto las evaluaciones y entender que cada intervención tiene que estar acompañada por un proceso evaluativo adaptado a ella. Resultaría muy positivo que las instituciones orientaran más en los procesos sin que esto suponga imponer una manera de evaluar.
El equipo evaluador podría mantener actitudes más cercanas y comunicativas, fomentando la participación y el aprendizaje durante los procesos evaluativos. La motivación y la confianza son dos aspectos sobre los que se debe prestar atención, ya que en muchas ocasiones no existen experiencias anteriores entre la parte contratante y la parte contratada y además, el “noviazgo” es de corta duración. Los y las evaluadoras no deberíamos caer en la tentación de plantear evaluaciones estándar, y sí lo más adaptadas a las necesidades de la organización y de la intervención.
Desde el punto de vista de la organización, sería conveniente tener en cuenta la evaluación desde la fase de diseño, asegurarse de que los indicadores del proyecto son adecuados para la medición de los resultados, ya que serán los que se utilicen para valorar lo conseguido. Además, sería interesante incluir una línea de base para conocer el punto de partida en el que se encuentra el contexto antes de la intervención, para luego poder compararlo con los resultados de la evaluación. Por otro lado, igual que le dedicamos recursos temporales y humanos a plantear el resto de apartados del formulario, también tenemos que dedicárselos a reflexionar sobre cómo queremos que se realice la evaluación. Podemos dar respuesta a cuándo tiene que dar comienzo, por qué y para qué vamos a evaluar, qué vamos a evaluar, quiénes serán las personas o documentos que nos aporten la información, qué herramientas utilizaremos para recoger los datos y cómo pensamos aplicar las recomendaciones. Si se hace esto, se otorgará a la evaluación la importancia que se merece.
En ocasiones, la organización no cuenta con los conocimientos evaluativos necesarios para poder plantear unos términos de referencia adecuados para la evaluación, que se adapten a la intervención y al presupuesto estimado. Por esto, es conveniente hacer acciones formativas en el seno de las entidades o tener personas expertas en evaluación en la organización o fuera de ella, que puedan utilizarse como referente.
Un último aspecto en el que nos gustaría centrar la atención como vía para que se aproveche el potencial de las evaluaciones, aunque éstas sean obligatorias, es el hecho de que los procesos evaluativos deberían dar comienzo con la intervención. La ONG y el equipo evaluador deberían coordinarse desde el inicio del proyecto, al margen de cuándo se tengan que entregar los informes de evaluación. En primer lugar, se puede aprovechar la primera etapa de la intervención en la que la ONG trabaja sobre la gestión interna del proyecto, determina las responsabilidades y la organización interna y se define el plan operativo, para también plantear el diseño evaluativo. Esto ofrece varias ventajas de cara a los buenos resultados que se pueden obtener con una evaluación.
Por un lado, si durante la fase de diagnóstico no hemos podido levantar una línea de base, podría incorporarse en las primeras etapas de la evaluación y así, a posteriori, el equipo evaluador podría tener la posibilidad de realizar una comparativa con respecto al punto de partida. No olvidemos que la evaluación es siempre más enriquecedora si nos permite comparar los resultados con respecto al comienzo de la intervención y, por lo tanto, si los datos no existen, tenemos que obtenerlos. En segundo lugar, la evaluación en paralelo a la intervención permite que se vaya recogiendo información durante todo el proceso de ejecución y que no se pierdan datos que posteriormente resultarían muy complicados de obtener. En tercer lugar, un proceso evaluativo continuo favorece un adecuado seguimiento de la intervención, de tal manera que en determinados momentos ambas prácticas sean simultáneas y se nutran la una a la otra. Por último, una evaluación en paralelo con la intervención facilita el aprendizaje por ambas partes (la ONG de lo que es una evaluación y el equipo evaluador de la intervención y de la ONG), la retroalimentación y favorece la fiabilidad que se otorgue a las conclusiones y recomendaciones.
En definitiva, podemos aprovechar la obligatoriedad de evaluar, pero para eso tenemos que poner en práctica acciones desde los tres agentes clave que participan en los procesos evaluativos: las entidades financiadoras, las ONGs y los equipos evaluadores.
Aunque ya casi ha desaparecido del mundo de las evaluaciones la percepción de la persona consultora alejada del contexto, todavía queda un largo camino para que todos los agentes (entidad financiadora, ONG y equipo evaluador) se consideren mutuamente colaboradores y no financiadores, clientes o proveedores.