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jueves, 5 de julio de 2012

El número de rumanos en España se reduce por primera vez

El número de rumanos que viven en España con un permiso de residencia cayó por primera vez en el primer trimestre de este año, con una reducción que si bien está por debajo del uno por ciento, representa un cambio en la tendencia desde la incorporación de Rumanía a la Unión Europea, pues la comunidad afincada en España no había parado de crecer, con ritmos que llegaban a rozar el 20%. 
En total, al cabo del primer trimestre de este año se contaban en España 5,29 millones de extranjeros con permiso de residencia, 238.454 personas más que en el mismo periodo del año anterior (4,72%). De ellos, 2,7 millones son oriundos de países no europeos (51,58%) y 2,5 millones proceden de la Unión o son parientes de ciudadanos comunitarios (48,42%). 
En la actualidad, la rumana es la nacionalidad extranjera más numerosa en España, representa al 35,26 por ciento de todos los foráneos que viven en el país y cuenta con 903.964 ciudadanos registrados, conforme los datos de la Secretaría General de Inmigración y Emigración actualizados a 31 de marzo de 2012. 
Aunque son ciudadanos europeos y, como tales, tienen libertad de circulación, en España tienen restringido el acceso al mercado laboral desde julio de 2010, cuando el Gobierno les impuso la obligatoriedad de contar con un permiso de residencia. 
La comunidad rumana siguió incrementándose durante los meses siguientes pese a la restricción, aunque a ritmos cada vez más bajos. Si en 2008 había crecido un 19,04 por ciento, en 2009 frenó hasta el 4,57 por ciento, pero en 2010 la subida fue del 11,84 por ciento y, en 2011, registró un aumento del 11,84 por ciento. Entre marzo de 2011 y marzo de 2012 se amplió un 4,92 por ciento. 
Ahora se registra un primer descenso poblacional al comparar el primer trimestre del año con la recta final de 2011, cuando figuraban en las estadísticas oficiales 8.562 personas más de esta nacionalidad, principalmente por la salida de hombres, que a 31 de marzo eran un 1,3 por ciento menos que a penas tres meses antes. 
La rumana no es la única comunidad que ha registrado descensos. La búlgara, que comparte restricciones al mercado laboral, se redujo un 1,62 por ciento en el primer trimestre del año hasta los 172.565 habitantes; la portuguesa cayó un 1,74% interanual y cuenta con 127.852 y los polacos también son menos, con una reducción interanual del 4,25 por ciento, una caída del 1,23 por ciento en el primer trimestre y un total de 83.543 ciudadanos. 
Entre las principales nacionalidades no comunitarias sólo se han producido descensos entre ecuatorianos y colombianos. Los primeros, que suman 371.526 personas y son el 13,6 por ciento de los inmigrantes, vieron reducirse su población con permiso de residencia en un 0,24 por ciento en el primer trimestre y en un 2,46 en comparación con 2011. Los colombianos, que a 31 de marzo ascendían a 224.158 y son el 8,21 por ciento de la extranjería, perdieron un 1,44%. 
De hecho, cinco de las quince nacionalidades no comunitarias más numerosas han registrado incrementos durante este periodo, especialmente la marroquí, segunda comunidad extranjera más grande de España, que tiene 813.835 ciudadanos inscritos, el 29,81 por ciento del total. En el primer trimestre del año creció un 1,51 por ciento y, en comparación con 2011, aumentó un 4,7 por ciento (36.557 personas más). 
Otras cuatro de las quince nacionalidades más numerosas vieron aumentar su población durante el inicio del año: Paraguay, Pakistán, Bolivia, Senegal y Filipinas, que crecieron por encima del 2%. En perspectiva interanual, destaca el aumento de la comunidad boliviana, que creció un 12,44 por ciento (16.205 personas más); la china, con un 6,06% (9.733 personas más); la paquistaní, con un aumento del 16,02% (8.720) y la paraguaya, que aumentó un 24,87 por ciento (7.415 ciudadanos más). 

Fuente Original: Europa Press

sábado, 5 de febrero de 2011

La cifra de población está inflada en un millón de personas

CHARO NOGUEIRA - Madrid - 05/02/2011

Un millón de personas de más. El padrón municipal, con el que se establece la cifra oficial de población, tiene los datos inflados, según admiten en el Instituto Nacional de Estadística (INE), el organismo que lo supervisa. "Somos 46 millones de habitantes ahora", afirma el subdirector general de Estadísticas Sociodemográficas, Antonio Argüeso. Pero el número oficial es de 47 millones.
El INE cotejará esos números con los del próximo censo, que se actualizará con encuestas anuales para aquilatar mejor las grandes cifras y tener información sociodemográfica actualizada. A medio plazo, Estadística pretende que la cifra oficial de la población total de España y la de las comunidades autónomas se fije con esa herramienta.
Los números del padrón, que previsiblemente no coincidirían con los de las actualizaciones censales, solo marcarían los habitantes de cada municipio. El padrón municipal incluye "entre un 3% y un 4% de dudosos", según el subdirector general. Ello se debe en gran medida a los numerosos ciudadanos extranjeros que abandonan España sin darse de baja en sus municipios de residencia.
Otro elemento es la lentitud del proceso para registrar las defunciones. Desde 1996, España tiene un sistema de padrón continuo que gestionan -y deben actualizar- los Ayuntamientos. De la cifra de población que arroja este registro depende la financiación estatal que reciben los consistorios, a menudo reacios a registrar bajas, según han criticado frecuentemente los demógrafos. El padrón es también la base para establecer el censo electoral.
Habitualmente, los censos, que se realizan cada 10 años, permiten afinar las cifras de población. Suelen reducir los números padronales. "El de 2001 rebajó en 800.000 personas la población española", recuerda Argüeso. Esa reducción solo tiene efectos estadísticos: la cifra oficial de población es la del padrón. La del censo se utiliza para estadísticas internacionales (Eurostat, sobre todo), para el diseño de grandes encuestas o para estudios sociodemográficos pormenorizados.
Si se cumplen los planes del INE, el censo, que por primera vez se realizará este año con una encuesta al 10% de la población en lugar de puerta a puerta, cobrará a partir de ahora más protagonismo para afinar las cifras de habitantes. Numerosos demógrafos coinciden con el INE en que el padrón está inflado.
Estadística quiere establecer el cotejo continuo de la población que arroja el padrón con una encuesta que actualizará el censo todos los años desde 2011. Con entrevistas al 1% de los ciudadanos, este censo continuo cada 12 meses permitirá aquilatar mejor las grandes cifras, dice Argüeso. Además aportará una puesta al día sistemática de otros datos estructurales relevantes, tanto sociodemográficos (estructura de los hogares, por ejemplo) como de vivienda. El subdirector general apuesta por que cuando esté en marcha esa actualización continua, la cifra oficial de población sea la del censo tanto a nivel nacional como autonómico. Para los Ayuntamientos regiría el padrón. Asegura que el cambio no tendría repercusiones en una de las grandes batallas de algunas comunidades autónomas, su cifra de población. De ella depende en parte la financiación que reciben del Gobierno central.

viernes, 4 de febrero de 2011

Los datos del censo sobre minorías o barrios serán menos fiables

CHARO NOGUEIRA - Madrid - 04/02/2011

Los grandes datos serán fiables y comparables. Algunos pequeños, no, o no tanto, y, en algunos casos, incluso pueden desaparecer. El nuevo sistema para hacer el censo de población y vivienda de este año (se elabora a partir de los datos del padrón, se deja de ir puerta a puerta y se encuesta solo al 10% de la población) ha encendido el debate entre los expertos. Este paso de un recuento exhaustivo a una macroencuesta hará que se pierda información, por ejemplo, sobre minorías o pequeñas demarcaciones territoriales como los barrios, advierten varios demógrafos. Otros especialistas quitan hierro al cambio, empujado por la crisis económica. El nuevo censo, cuya fiabilidad defiende el INE , no será exhaustivo, pero sí más barato: permitirá ahorrar más de 300 millones de euros. Costará 90, en lugar de casi 400.
En un mundo tan frío como el de las estadísticas, el nuevo recuento de población que se iniciará este otoño levanta pasiones. "Me da mucho miedo el cambio", afirma Salustiano del Campo, uno de los sociólogos más veteranos. "Un censo es carísimo, pero es una operación necesaria e insustituible. Ninguna encuesta puede suplirlo, porque no se pueden calcular los totales por muestreo", explica. "Además, el censo es la referencia de la fiabilidad de todas las encuestas posteriores", añade. Los grandes sondeos se diseñan a partir de los datos censales.
"El recuento casa por casa nos permitía un conocimiento global y exhaustivo de la población. Con el nuevo sistema, perdemos representatividad, sobre todo en los municipios grandes", plantea Francisco Zamora, profesor de Sociología en la Universidad Complutense.
"Vamos a perder datos, por ejemplo, sobre poblaciones de tamaño reducido en grandes ciudades, donde está previsto encuestar al ocho y pico por ciento de la población. Los datos sobre subpoblaciones [minorías étnicas, por ejemplo] serán imprecisos, ya sea porque desaparezcan o porque resulten sobrerrepresentadas". Además, se produce "una ruptura de las series estadísticas, porque cambia la fuente", añade el demógrafo Zamora. "Los grandes datos sí se podrán comparar automáticamente, pero los pequeños, no", puntualiza.
Un sí con dos reservas plantea Juan Antonio Fernández Cordón, ex director del Instituto Estadístico de Andalucía. El nuevo método "va en línea con lo que se hace en otros países y con los esfuerzos que se han hecho para tener un buen registro de población como es el padrón", dice. Pero cree que será difícil que el nuevo censo cumpla una de sus misiones tradicionales, el cotejo de las cifras de población con las que arroja el padrón. La segunda pega: "Se van a perder o dejar de tener datos de detalle sobre las variables que no incluye el padrón en el ámbito territorial".
"El censo, por ser exhaustivo, es el único instrumento que permite tener el mismo conjunto de datos para cualquier unidad territorial", plantea este demógrafo. Desaparecerá esta precisión que "permite definir una manzana de casas".
Desde el Centro de Estudios Demograficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, el investigador Amand Blanes se muestra cauteloso. Ve razones a favor del cambio, como la abundante información recogida ya en el padrón y el elevado coste de un censo clásico, cuya información tarda en estar disponible y envejece con rapidez. Pero encuentra inconvenientes como las "posibles pérdidasde información para algunas variables". Las dudas se despejarán "a partir de 2013", cuando se conozcan los datos de detalle del nuevo censo.
El cambio también tiene defensores decididos. "Está plenamente justificado", afirma Carmen Alcaide, economista y presidenta del INE cuando se hizo el censo anterior, que costó 200 millones. Le parece "razonable" tanto por el ahorro que supone como porque "el registro de población es cada vez mejor".
Aunque el padrón solo recoge datos generales de la población (sexo, edad, domicilio y nivel de estudios en el momento de la inscripción), esta experta cree que podrá completarse la foto sociodemográfica a través de la encuesta. "Si es suficientemente amplia, bastará para conocer las características de la población", sostiene. En cuanto a la pérdida de datos detallados, Alcaide plantea su duda: "No sé si el esfuerzo que requiere un censo merece la pena para la utilidad que se le da".
Otra lanza llega desde la unidad de estadística del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Un censo elaborado con una macroencuesta y otro realizado exhaustivamente pueden ser igualmente fiables, "siempre que sea correcto el diseño del muestreo y la recogida de datos", afirma la estadística Laura Barrios. Esta admite que con el nuevo sistema puede perderse precisión en los datos sobre grupos sociales o unidades territoriales pequeñas. "Pero eso es algo que también puede pasar con un censo convencional, por ejemplo si hay colectivos que no contestan".

viernes, 17 de diciembre de 2010

I Estudio sobre las actitudes de los valencianos ante la inmigración de la Fundación Ceimigra


La fundación Ceimigra y concretamente el Observatorio Valenciano de las Migraciones es un referente a nivel metodológico y estadístico en lo que se refiere al tema de la integración social de inmigrantes en la Comunitat Valenciana. Fruto de su trabajo nos presentan este primer informe, se entiende que van a seguir en el futuro con esta linea de trabajo, sobre la actitud de los valencianos de origen acerca del fenómeno de la inmigración y la casuística que genera.
Se trabaja con una muestra de 1117 sujetos a los que se las ha pasado una entrevista sobre diversos aspectos de la percepción que tienen sobre el fenómeno inmigratorio que han elaborado ellos mismos. En mi opinión la importancia de este informe esta en que va a poder ser de gran utilidad como instrumento de trabajo para definir lineas de actuación en lo que a integración social de inmigrantes se refiere y va a abrir con las encuestas que le seguirán una linea de trabajo de gran importancia de cara el futuro.